Del libro de Martin Payne: Terapia narrativa una introducción para profesionales
DESCRIPICIÓN SATURADA DEL PROBLEMA: LA PERSONA CUENTA SU RELATO
El terapeuta invita a la persona a hablar de sus problemas y la escucha con interés. Con frecuencia, las primeras historias están llenas de frustración, desesperación y dolor, con poco o ningún asomo de esperanza. White las llama "descripciones saturadas del problema". Las descripciones saturadas del problema encarnan el "relato dominante" de la vida de una persona. El terapeuta acepta y se toma en serio esta descripción; pero, al mismo tiempo, asume que es solamente parte de la historia. No todas las descripciones del principio de terapia están saturadas del problema: la persona puede haber cambiado de postura frente a sus preocupaciones antes de acudir a la consulta. Cuando esto pasa, la práctica puede ser muy diferente.
Una vez que la persona habiendo terminado la narración, hace una pausa, el terapeuta comienza a hacer preguntas para extender y aclarar su relato, urgiéndola a detallar aún más la forma en la que experimenta sus dificultades y las consecuencias de éstas en su vida. A través de sus respuestas, tanto la persona como el terapeuta hacen acopio de los recuerdos y experiencias que serán la base de la terapia.
BAUTIZAR EL PROBLEMA
Además de motivar a la persona a expandir su narrativa inicial, el terapeuta la invita a poner un nombre específico al problema, quizás una palabra o una frase corta. Si a la persona no se le ocurre nada, el terapeuta hace sugerencias: "depresión", "estrés en pareja" "abuso", etc. ambos eligen un en conjunto un nombre provisional.
El "bautizar el problema" añade énfasis y concreción, permite a la persona sentir que controla su problema y posibilita la "externalización" de éste.


No hay comentarios:
Publicar un comentario