EL ÁTOMO COGNITIVO
Jose es tierno, imaginativo y
gracioso, con ambición y deseo de gustar. Un estudiante de su tiempo,
despistado, con ondulada melena sobre el hombro, constitución atlética, ojos
verdes, afición por los conciertos de música rock, ensayos de política, el
deporte y el arte. Se puede decir que se trata de un bohemio o de un rojo
trasnochado... Ese tipo de personas que resulta agradable y apetecible para las
mujeres. Es ambivalente, fumador de Ducados desde los 16 años, usa en ocasiones
gorra guerrera, aspira a un mundo mejor y colabora con una ONG en un hospital
psiquiátrico, lugar donde a veces duda del papel que desempeña. El ingenio le
traiciona promoviendo ideas que producen asombro, intriga, respeto y en
ocasiones, temor. Anhela el cambio de un mundo de ensoñaciones en el que se
desarrolla su psique y su vida. Duda,
resuelve los problemas con impulsividad y finalmente, yerra. Un muchacho
de la época, abrumado por la información mediática, cautivo de la maquinaria
hormonal que le define en las interacciones con las mujeres, intrépido
investigador de la dinámica social y experto en las relaciones de disco-pubs.
Estudia historia del arte y escribe
una columna para un periódico deportivo local de lunes a miércoles. Pertenece a
un amplio grupo de amigos con características similares, ingenieros, freakys,
diseñadores gráficos, agentes de seguridad, empresarios y economistas componen
un colectivo plural que comparte el deporte, la afición por la montaña, las
copas de fin de semana y en ocasiones las chicas.
Era un día de invierno, la navidad sería dentro de poco y
Jose ya había decidido el regalo para su madre, un libro de fotografías con el
título “El Amor. Una celebración de la
humanidad”.
Santiago es un amigo que conoció en la biblioteca por medio
de un segundo amigo, es estudiante de psicología y si algo le define es la
dulce ironía y el humor que exhibe. Para Santi no existe comportamiento normal.
Largas conversaciones en la cafetería de Estudios Sociales trasladan a Santi y
Jose, entre estudio y rumiación a hacer planes de futuro, escribir
cortometrajes, comentar las peripecias de sus respectivos profesores,
lamentarse de su estado civil y divagar para alargar el momento de colocarse
enfrente del libro. Jose tiene el mote de “El Chavetas” desde que así le
bautizó Santiago tras los acontecimientos que se dieron durante ese invierno...
Jose está inmerso en un mundo de
fantasía dislocada. Navega a través de un pensamiento incoherente en el que
elabora complejas tesis sobre su papel en el mundo y el entorno. Su objetivo es
explicar esas sensaciones, sentimientos y percepciones que le alienan. Quizás
sea un fuerte deseo de cambio evolutivo o la manifestación creativa del
entramado de ideas que le atormentan.
Él dice sentirse como un profeta,
quizás de forma demasiado literal puesto que considera éste un mundo de
marionetas, dirigido por una mano mágica capaz de guiar y hacer jugar en un
concierto de imágenes y sonidos el curso de las culturas, de la sociedad y como
no, de la historia.
La trama de su inspiración procede
de una visión alternativa de la realidad, experimentada como inconcebible en
algunos aspectos y mal entendida en otros. Sus amigos se muestran alarmados y
desorientados, compartiendo con él su confusión e ignorando la estrambótica
forma de interpretar la realidad. Su estado se puede describir como excitación
cognitiva que le empuja a pensar demasiado rápido y con poca claridad, es un
motor estúpido, es A y luego B, quiere X y luego Y, es y no es, quiere y no
quiere, vive pero no vive, siente pero está muerto. Es un sin vivir, una forma
de no muerte a la que es ilógico amoldarse. Le proponen actividades que le
distraigan, metas, fines, propósitos, pero en definitiva todo es lo mismo para
él, encontrar ese punto justo, eliminar las pasiones que le conducen a
permanecer inerte en la cama, viendo la televisión, haciendo nada o simplemente pensando en nada útil. Cuando
está un poco más animado y reúne fuerzas para hacer algo se siente estúpido,
angustiado o lleno de ira. Se define a sí mismo como una coctelera y se siente
indefenso, impotente e ignorante.
Durante estos días se está
convirtiendo en un ente dedicado a deambular por las calles y por la casa sin
ningún fin ni ilusión, con ideas oscuras, siniestras. Ha dejado el voluntariado
y en el periódico han notado un cambio que le ha conducido a unas vacaciones
adelantadas. Agotado, aburrido de pensar ha desarrollado una nueva teoría, el
Átomo Cognitivo.
El átomo cognitivo describe
fielmente la escisión de su ego, la distorsión de la realidad que manifiestan
sus actitudes psíquicas.
Se considera dentro de un complejo
complot de calibre internacional en el que él es una figura reconocida por el
mundo de la medicina por tener cáncer terminal y haber superado las barreras
físicas y psíquicas que su enfermedad le plantea. Es estudiado por espías camuflados de estudiantes, investigado
en sus relaciones con infiltrados psicópatas y también seguido en sus
actividades en la red, foros, chats y webs visitadas. La televisión le manda
mensajes encriptados que sólo él es capaz de descifrar, batiéndose en duelo con su país y ciertos sectores
republicanos de los EE.UU., otra parte de la comunidad científica americana le quiere mantener vivo con fines de
investigación. Así pues, el cáncer es la solución a muchos males de la
humanidad, entiende Jose, y puede servir como animal de laboratorio para la
mejora de la tecnología psiquiátrica, por qué no...
Cada día que sale a la calle es una
nueva aventura en la que tiene que salir vivo
y defender su integridad contra gestos, muecas y expresiones verbales
que pretenden minar su moral. No resulta cómodo una forma de vida similar y
piensa que es demasiado sacrificado el servir a la ciencia, para compensar sus
déficits en formación de espía presta atención a los programas culturales
yankees y páginas que le ofrecen la posibilidad de combatir las armas de su
nación de malignos ignorantes.
La peor amenaza está en casa, su
madre es la encargada de acabar con él, cocinando alimentos perjudiciales para
su salud, está coaccionada por estamentos públicos de su país, varias agencias
de inteligencia como el Mossad, la CIA y también por los doctores que no
consideran positiva su estancia en este planeta. Él lo sabe todo pero quiere a
su madre y no sabe como actuar con ella mostrándose a menudo hostil en su
presencia. Su padre respalda a Jose pero sabe que pronto comenzarán las
presiones para que se una a su esposa en la cruzada.
Jose no sabe a quien puede acudir
para recibir ayuda puesto que se trata de una misión complicada y que no
cualquiera estaría dispuesta a llevar a cabo. Sigue acudiendo a la biblioteca
donde cree que puede adquirir la instrucción necesaria para su causa y además
estará protegido del espionaje y ataques si se mezcla con estudiantes. Sus
contactos con los amigos no pueden ser muy duraderos ya que en el caso de que
la amistad perdurara los espías detectarían y sobornarían al compañero para
informar sobre él de forma fraudulenta.
Con el tiempo, Jose aprende a
convivir con ello, elabora una hoja del itinerario a seguir para despistar a
los que le controlan y sentirse un poco más libre. Tiene que tener el tiempo
ocupado en el estudio y el conocimiento del mundo de la Universidad para
conseguir sus fines.
En la cara de su médico, el Dr.
Moreno puede notar la pena que le produce el medicarle en contra de sus
intereses y ser uno más de los responsables de la cruzada, notificando su
estado a la Asociación de Psiquiatría Americana y a la Asociación Española
Contra el Cáncer. Jose, cariacontecido por las circunstancias, informa a su
médico de síntomas a su juicio irrelevantes
y se actualiza sobre las técnicas más avanzadas de tortura psicológica,
absolutamente absurdo.
Dirigido por la efervescencia
crepuscular, en el ocaso de la abnegación de su razón, aparece la figura de un
joven hidalgo compañero de estudios, su amigo Santiago, caballero predestinado
a desentrañar la verdad de la causa y ayudarle en el intrincado y arduo camino
de recuperar la cordura. En álgidos momentos de bruma mental, Santiago le
presenta a Marta, sumamente impactada y a la postre traumatizada al conocer a
tan tremendo personaje: Jose el Chavetas. Justamente ese día una profesora ha
visto a Jose hacer flexiones en clase durante el descanso y ni corto ni
perezoso cuenta su anécdota.
Jose, muy enamoradizo, queda
prendado de los encantos de Marta y empieza a engendrar teorías para cautivarle
recanalizando su demencia precoz para fines determinados. Toda esta energía
mental en ebullición da como resultado una simbiosis entre su visión particular
y la realidad proyectando lo mejor de sí en su nuevo y reconfortante apego a
Marta.
Desde que ha conocido a Marta, Jose
pinta lienzos de la hermosa figura desnuda de su nueva compañera de fatigas
sobre el lecho de su habitación. A medida que pasa el tiempo, Jose se aferra
más a la realidad y despierta de su litúrgico estado mental. Un buen día
almorzando en la residencia de ancianos con Marta, lugar que Jose llama
“abuelero” por su trato impersonal y frío, mientras come dos huevos fritos con
panceta queda cautivado mirando la melena morena de Marta y la forma de su
cara, con una pequeña mancha en la mejilla derecha. Marta ya conoce los
problemas de su nuevo amigo y está dispuesta a ofrecerle su ayuda si deja una
puerta abierta en su encapsulado delirio.
Marta es alta, delgada, tímida, de
estas chicas que guardan distancias pero transmiten cercanía, dejándole
indefenso cuando sonríe con inocencia aparente. Marta estudia psicología con
Santiago en la Universidad Nacional de Educación a Distancia pero jamás pensó
que la realidad pudiera superar a la ficción. Ninguno de los dos sospechaba que
ese día se fuera a convertir en el comienzo de una historia de amor y el inicio
del Albor del Átomo Cognitivo.
Jose arde en deseos de besar a Marta
y en un alarde de valentía puede acercarse a ella y sentir como sus labios se
aproximaban a las rosas puertas de la esperanza dispuestas en un acto de amor y
compasión. Jose separa la cara le mira y tras reflexivos instantes sonríe
cómodamente.
El paso de los días y el aplomo de
su fe ayuda a enterrar los fantasmas que le atormentaban, mostrándose más unido
a Marta, a su Madre, al Dr. Moreno y en definitiva, a todos aquellos que
trataban de convertir su errante existencia en algo más luminoso, vivo y
conectado con la realidad.
Jose está tumbado en el parque con un cigarro entre los
dedos y meditando sobre su atómica presencia en el mundo y de qué forma se
siente atraído por esa chica, ese beso le pareció demasiado espontáneo para ser
también parte de sus sueños, recuerda su cabello, el olor a Nenuco y el
contacto con su boca de forma muy real. Es la hora del café en un día próximo a
los exámenes de febrero, ha salido el Sol tras muchos días de lluvia y se
encuentra especialmente optimista de cara a los exámenes. Su médico le ha
propuesto ingresar una temporada en el hospital pero todavía desconfía del Dr.
Moreno y no está dispuesto a nuevos retos, teniendo el asunto del átomo como
elemento nuclear de su conciencia, por tanto tiene mucho que decidir y
desintegrar. A pocos metros de él se encuentra un grupo de borrachos
discutiendo acaloradamente con un brick de vino como testigo y juez de la
contienda, mientras los niños se pasean en bicicleta a su alrededor. En un
arranque de “El Chavetas” se acerca con paso decidido al grupo de amigos de Don
Simón y les espeta:
-
¿Pero vosotros qué aspiraciones
tenéis en la vida?
El club de amigos del alcohol, tras intercambiar incrédulas
miradas rompe a reír y le invitan a sentarse en el césped. Tras unos momentos
de integración e intercambio de anécdotas, Jose, sin venir al caso, lanza una
pregunta aprovechando el momento de perdición de sus nuevos feligreses:
-
¿Qué planes de futuro tienes?
“Mar” – España va bien sí,
España va bien.
-
¿Qué puedo hacer con Marta?
“El Baco” – Sí Luke, yo soy tu
padre, que la fuerza te acompañe en tu cometido.
Jose – Maestro la princesa
Marta pertenece a otro “estrato alcúrnico”...
“El Baco” – No me llores, ¿ es
que no sabes sobreponerte a la adversidad?
Jose – Desde luego capitán pero
existe un contuvernio judeo-masónico en el que yo soy Ansón y el Dr. Moreno
Masson.
Etanol – Digas lo que digas la
botella siempre está medio llena.
El Alambique – Incluso el Rey
Arturo lo tuvo más difícil con Lady Ginebra...
Después de estas palabras, el colectivo
se levanta, alzan sus vasos y brindan al unísono: “¡Por Lady Ginebra!
Jose
- ¿¿¿”$%!”#·$%&???
Esa noche al llegar a casa se
acuesta mareado después de cenar un rico caldo y una vez en la cama se incomoda
por el tacto caliente de las sábanas que le hacen evocar el recuerdo de Marta
llenando su vacía cama. Tras largas horas de vigilia consigue conciliar el
sueño y despierta sobresaltado por el contenido de éste:
Se presenta con un mono ajustado de
color verde fosforito y antifaz a complemento con dos puntiagudas orejas tipo
Batman. Recuerda que está en una calle lúgubre de un lugar parecido a Manhattan y se da cuenta de algo fantástico,
es capaz de percibir los pensamientos de las mentes ajenas, con el inconveniente
de que es imposible desentrañar el mare mágnum cognitivo que le sobreviene.
Además se puede teletransportar a la situación requerida para intervenir y
cambiar el devenir de los acontecimientos.
Por tanto, Jose se levanta
“empanado”, con recuerdos inconexos de los productos recién forjados de su
inconsciente y lo único que tiene claro es una frase que le retumba en su
cabeza como un constante martilleo: “El Átomo Cognitivo”.
La energía es igual al producto de
la masa por una constante, la fuerza de la gravedad aparece automáticamente
siempre que haya dos masas, la acción de la gravedad se
transmite a una velocidad infinita, es el marco de referencia con el que
trabajamos el prisma a partir del cual interpretar y analizar la realidad, por
eso con su teoría explica el funcionamiento político y socioeconómico a través
de un entramado de intereses dirigidos por los EE.UU. y orquestado por toda la
O.M.C. Es una teoría asociada a la de la relatividad que agrupa elementos
reales y los categoriza sobre la base de sus deformadas características para explicar
fenómenos de la naturaleza, específicamente de su naturaleza.
Abrumado, decide llamar a Marta para tomar un refresco y
hablar, con el walkman, sandalias de
visionario y su barba de progre Jose sale rumbo a la cita, en el autobús una
canción suena en sus auriculares regalándole unos momentos de paz y
divertimento:
“...que
sabrán del mal y el bien
yo
no soy lo que ves
todo un mundo durmiendo y yo
sigo soñando por qué
sigo soñando por qué
sus palabras susurran mentiras que nunca creeré.
Y
yo solo quiero ser real
y sentir el mundo igual, que los otros
seguir siempre así
por qué yo tendría que cambiar
nadie mas lo va intentar
y no entiendes, que sigo aquí.
y sentir el mundo igual, que los otros
seguir siempre así
por qué yo tendría que cambiar
nadie mas lo va intentar
y no entiendes, que sigo aquí.
Sigo
aquí..”
Una vez en el pub,
Marta y Jose bromean sobre las singularidades de lo vivido juntos, su momento
mágico en la residencia, el beso, las llamadas recibidas por Marta para ponerse
al día del funesto mundo imaginario de Jose, etc. Surge de mutuo acuerdo la
idea de hacer un viaje a Holanda para visitar varias ciudades y museos, Marta
es amante del arte, cualidad que valora mucho Jose. Hablando de Salvador Dalí y
su método paranoico-crítico como forma delirante de interpretar la realidad
deciden introducir en su recorrido a Escher y sus estructuras imposibles junto
a Van Gogh y su vida de tartamudez, enfermedad, mutilaciones y explosión
plástica. Enfrascados en el tema artístico, Marta le dice con deje argentino: “
el problema de vos es el masoquismo moral con núcleo melancólico...”. Jose no
sabe si se trata de un insulto o de una broma de psicólogo pero de cualquier
modo le encanta ver jugar a la chica que le trae loco.
Ese viernes acude a la consulta del
Dr. Moreno y le propone ingresar, Jose rechaza la petición pero el Doctor está
dispuesto a hacerlo por la vía judicial. Finalmente, Jose considera que puede
venirle bien para descansar y espantar los monstruos que le acompañan. En una
fría sala con mostrador tipo barra de bar le reciben tres auxiliares y dos
enfermeras, él opina que al menos estará bien acompañado. Después de explicar
lo que fuma, bebe y la cantidad de tilas que consume le acompañan a la
habituación contigua para conocer a sus compañeros, mientras tanto canta
“¡¡Show must go on!!!”.
La cosa parece tener su punto gracioso, un gitano esquizofrénico, una
cantante punk, dos chavales que se suben por las paredes, un ruso que quiere
dejar el alcohol, una abuela simpática pero llena de penas, una mujer llamada
Piedad que está allí por dejar a unos amigos meterse filas en su casa con su
hijo presente y un ex-recluso que quiere intimidar configuran un heterogéneo
grupo donde “El Chavetas” tiene como todos su papel. Aquella situación le
intimida al principio y pasa los días dibujando y pensando en que el Dr. Moreno
es un completo capullo. Entre sus cávalas piensa que esa gente no está tan mal,
que quizás sólo sea hipersensibilidad, al igual que en otros se manifiesta de
forma física como asma, colitis, rinitis, dermatitis, alergias, acné, obesidad
y un largo etcétera de la sociedad de la hipocondría donde Woody Allen es el
Rey. El Átomo Cognitivo se fusiona convirtiéndose en una sorprendente historia
en la que él está siendo estudiado por los médicos del hospital sometiéndole a
pruebas constantemente, no le dejan hablar por teléfono ni recibir visitas de
momento, su irritación aumenta uniéndose al aburrimiento que produce estar 24
horas, día tras día, entre 4 paredes jugando al parchís, a las anillas y a las
cartas. Tras quince días de aislamiento y un día de correaje a la cama sale
libre y más tranquilo.
No tiene sentido pensar en una
realidad alternativa, quizás él esté bien y quiera imaginar una situación que
satisfaga sus sueños omnipotentes. La realidad le ha desbordado y vivir en el
epicentro del desquiciado mundo le hace separarse del núcleo, pudiendo vivir su
realidad desde la perspectiva del observador externo. La solución del problema
es la fusión con Marta, situación de desequilibrio que le permitirá liberar la
energía mental que le atormenta y volver a su estado basal, más relajado y
distendido, más positivo e innegable. Quizás su naturaleza sea inestable sin
ella, sea como fuere, Jose para dejar de ser “El Chavetas” tiene que responder
a los dictámenes de su corazón. Marta es el átomo que necesita, el sustrato que
requiere, necesita, ama...
Un paisaje de
ilusión, proyectos, alegría y esperanza se plasma ante nuestro amigo
embarcándole en un nuevo viaje, éxodo de su delirio, rumbo a la realidad,
camino de Holanda con un libro de Arthur Schopenhauer en mano: “Dialéctica erística o el arte de tener siempre la razón” y una
frase concisa: “Desipere est juris gentium” (ignorar es derecho de gentes).
Allí, en su admiración a Van Gogh meditará sobre el angosto y desgarrador drama
humano que constituye el fracaso de las ilusiones y de la vocación, sea cual
sea el origen del mismo...
En compañía de Marta descubre lo que
significa disfrutar y vivir cada día con intensidad, cada minuto con ella es un
regalo, un enlace al escenario dispuesto en ese bello contexto, un país de
libertades, donde las razas y las culturas confluyen, lugar de ensueño. Marta
le propone tomar esas pastillas con nombre extraño: zyprexa, la panacea, el
remedio de los hombres de blanco para compensar su problemático coco. Quizás
antes no fue capaz de mirar al Sol y gozar, de olvidar los espectros que le
atormentan, de tener una motivación para seguir adelante. Jose está dispuesto a
ceder y tomarse una temporada esos dichosos comprimidos hasta que recupere del
todo la razón, a pesar de que le parece agradable la sensación de flotar, de
vivir con exaltación en dos mundos paralelos.
Esa noche, Marta y Jose van a cenar a un restaurante, mesas
pequeñas con adornos florales, luz tenue típica del Barrio Rojo, comida
japonesa y esos dichosos palillos con los que se entretienen mientras comen
pescado crudo. Jose lleva pantalones de pinza, zapatos de cuero marrón claro y
una camisa de franela color granate con el primer botón desabrochado. Jose
piensa que ese vestido negro de raso de Marta está elaborado para atraer sus
electrones y convertir esa noche en una dulce velada de amor, champagne y besos
en el cuello de su chica. Después de los extraños postres pedidos al azar y
debatir sobre los componentes del plato toman un licor incoloro que acalora a
Jose y dibuja en Marta una expresión de júbilo desmedido. Salen del bar cogidos
de la mano y pasean de camino al hotel rodeados de la atmósfera enigmática del
amor y la confusión del alcohol. Entre besos y caricias llegan a la habitación,
donde se unen sus núcleos en una noche de velas, incienso, abrazos, hielo,
perfume y más champagne. Una noche imborrable que les trasladará hasta el
amanecer desnudos y enamorados, cautivos y desarmados, sumergidos en un baño de
espuma, cómplices de los vestigios del átomo cognitivo... A la mañana siguiente, con el albornoz del
hotel, Marta decide pedir un desayuno a la habitación con zumo, café y tostadas
con mantequilla, Jose, jadeante reposa en la cama después de una noche de
entrega a su realidad ontológica. Entre sueños se imagina en un lago cubierto
de nenúfares, yaciendo sobre el agua, disfrutando del momento en calma
absoluta. Cuando pudo despegar los ojos completamente, ambos se quedaron
inmóviles mirándose mas allá del iris y disfrutando el uno del otro. Marta mira
y sonríe a Jose, se puede notar la atracción entre ambos, el ambiente tórrido
de la habitación, el albornoz todavía mojado y el vapor saliendo del cuarto de
baño mientras los primeros rayos de Sol se introducen por la habitación,
testigos de la pasión y el deseo. Llega la hora de abandonar el hotel y
regresar, la pareja hace sus maletas en silencio, sin dejar que una palabra
interrumpa el silencio respetuoso, brindado a la ciudad que ha hecho emerger
sus sentimientos.
La vuelta a la realidad se antoja
dura, Marta tiene que estudiar a la vez que trabaja de cajera en una tienda de
música, Jose quiere reincorporarse a su trabajo en el periódico, tiene que aprobar de una vez por todas
Historia del Arte del Gótico Tardío y volver a la vida de rutina en familia. Un
día cualquiera, en el césped del campus, Ángel, un amigo de clase hace un porro
con arte endiablado y Jose decide probar ese cigarro para dejar de lado los
agobios histéricos pre-examen, aunque Ángel pone pegas a que Jose fume, esto no
es suficiente para cambiar el fuerte deseo de abandono. Dos caladas, un poco de
ese espeso humo le deja atolondrado, comienza a sentir una sensación
desagradable de irrealidad que le aleja de la situación llevándole por otra
dimensión, comienza a ver haces de luz
azules y rojos que se encienden y apagan delante de él, parece una
fiesta sesentera y su función es manejar la torre de luces, su corazón se
acelera, un miedo repentino le sobreviene, comienza a sudar y a temblar, en ese
momento grita: ¿Por qué lo hacéis? ¿Qué queréis de mí?
Papel, tabaco, hachís y una llama para encender un nuevo período de
sombras. Quizás sea preferible un universo mágico de fantasía donde pueda
pasear por jardines de tulipanes, sin responsabilidad, montar en la montaña
rusa con un nudo en la garganta y dejarse llevar en la barca rumbo a otra
realidad, fuera de su propio cuerpo. Pero Jose no será capaz de elegir mientras
gire alrededor de su fantasía, dentro de su campo paranoico, mientras sufra el
horror de ser una partícula del átomo cognitivo. Como una serpiente
reptando dentro de él, como hormiguitas en su vientre, ocupado por una invasión
de pensamientos intrusos, con ansias de liberarse del acoso feroz de la
disgregación camina hacia la nada. Ahora con Marta pero sin lo que él tanto
quiere, la estabilidad, parecido a un viaje en ácido, una andadura desagradable
por el barro que ha elegido pisar. Una voz le dice “Don José abandona esta
vida, únete a nosotros”, Jose sin entender que sucede alrededor, busca
desesperadamente una forma de huir del terror, llama a Marta:
-
Jose: “Marta... Jose te quiere, ¿dónde estás?”
-
Marta: ¿Estás bien?
-
Jose: Tenemos que ir a un
supermercado.
-
Marta: ¿Dónde estás?, voy a
buscarte.
-
Jose: El átomo me tiene a mí.
-
Marta: Dime donde estás, me estás
asustando.
-
Jose: Quiero quitármelo de encima.
-
Marta: ¿Quieres que pase a
buscarte a algún sitio?
-
Jose: Te espero en el cielo con
Ángel.
-
Marta: ¿En el bar o estás de
broma?
-
Jose: Soy un gato y quiero más
vidas.
Marta entre sollozos pide que le pase con Ángel para ir a buscarlo,
nunca le había visto así, tiene pánico por lo que pueda pasar. La comunicación
se corta. Marta llama a Jose pero su móvil está apagado, lamentablemente no
tiene el de Ángel. Esa noche, Marta va a casa de Jose pero no ha vuelto, su
madre le invita a pasar y le pregunta con quién estaba, dónde ha podido ir y
qué le pasaba exactamente. Marta, nerviosa y acorralada no sabe que decir y se
va de la casa para buscar a Jose en El Cielo. En el coche suena Camarón a todo
volumen: “contigo... te quiero vida mía porque tú eres la estrella que ilumina
mis sueños y que canta a mi alma, tú eres lo que más quiero... lerelerelele”.
En el bar no está Jose, pregunta a la camarera pero no sabe nada. Otra vez en
el 4 latas: “te quiero vida mía... lerelerelele”. Un pitido del móvil rompe
entre el desgarrado cante, es un mensaje de Jose: “t qiero cielo, aDios”.
“Quiero navegar contigo en un mundo nuevo y volar en el
espacio. Enredao en tu pelo, Y besarte entre las nubes
Acariciando tu cuerpo, Y volando, volando, volando...”.
Autor: @PSICOLETRA

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