Etiquetas

TDAH TB maltrato infantil autismo emociones depresión comorbidad TDAH CUENTO Obesidad personal Búsqueda de la FELICIDAD Psicópata Terapia Familiar Trastorno límite de personalidad meditación trastorno bipolar Mindfulness TLP Violencia de género abusos sexuales amor ansiedad autodestrucción autolesión conciencia dislèxia familia psicosis redes sociales sentimiento de soledad suicidio ATENCIÓN Alzheimer Anorexia purgativa Bambú Byung-Chul Han Contexto intervención familiar CrossFit Discalculia El ojo clínico Enfermedades minoritarias Espíritus Esquizofrenia Estrés FLOW Humor psicológico INTUICIÓN Introversión Karunesh MEMORIA Manía persecutoria Osho Piedra de la locura Rare Disease Relajación Sueño psicótico Síndrome de Asperger TIMIDEZ TOC Terapia narrativa Terapias de tercera generación agresividad animales de poder anorexia ansiedad social conocerse a uno mismo consecuencias maltrato infantil contención química curso violencia de género delirio encapsulado delirios de grandeza desigualdad social dopamina y glutamato dopamina y noradrenalina duelo educación especial errores diagnósticos estigma funciones ejecutivas hiperactivos homosexualidad infancia inteligencia animal justicia machismo maduración meditación dinámica moralina nutrición odiarse odiarse a uno mismo películas TLP películas para entender el TB poema prostitución psicótico restar con llevadas riqueza sociedad sujeto de rendimiento superdotación terapias alternativas complementarias tolerancia trastorno antisocial trata Átomo cognitivo

jueves, 9 de enero de 2014

Tengo trastorno bipolar

Compartido de: http://tengotrastornobipolar.wordpress.com/

DESCOMPENSADO, DESEQUILIBRADO, LÁBIL…

9AGO
…Y DEMÁS MONSERGAS.
Estos son términos que he tenido que escuchar demasiadas veces a lo largo de mi vida. Y, como decía una que de esto sabía, demasiado siempre es demasiado.
Muchas veces, estas palabras y otras parecidas han precedido a un ingreso o a una reclusión ambulatoria (en cuanto a tralla de medicación viene a ser lo mismo, con la gran diferencia de que estás en casa). En ocasiones, a toro pasado, como justificación: “Es que estabas muy descompensado…”
Estos días no puedo evitar recordar mi estado de ánimo durante mis ingresos. Mis estados de ánimo, mejor dicho. Sólo tenía un objetivo: salir lo antes posible de allí. Algo deberían haber cambiado las cosas en doce años. Por desgracia, me temo que no. Y me baso en lo que me cuentan.


En esos momentos, ¿qué somos?
No soy capaz de dar respuesta a esta pregunta. Sí soy capaz de responder a otras. Sé lo que quieren que seamos. Sé cómo quieren que nos comportemos. Sé lo que impiden que hagamos. Sé lo que impiden que sintamos. Sé lo que quieren que sintamos. Intuyo lo antisociales que somos porque no es conveniente que estemos sueltos, pobres perros verdes, no se vayan a hacer daño a sí mismos. O no me vayan a salpicar una hostia a mí, que lo único que hago es dejarle a mano la comida, o recetarle medicación.
En una presentación dije que el sistema funciona. Quiero seguir creyéndolo. Pero me plantea muchas dudas conforme me cuentan cosas, desde dentro y desde fuera. Lo que está claro es que el sistema no ha funcionado. En el pasado, no. Eso lo sabemos todos.
¿Cómo era aquello de que si gana uno, triunfa el equipo? En este caso habría que hacerse la pregunta al revés. Si en un solo caso el sistema falla ¿funciona el sistema de salud mental?
No tengo que hacer demasiado ejercicio mental para sentirme como cuando oía las palabras que dan título a esta entrada salir de una bata blanca, al otro lado de una mesa como un océano.
Me sentía como el girasol más distraído del mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario