Me gusta leer este tipo de novelas en los que hay que resolver un caso de un asesinato y te explican detalles sobre los paisajes de otros países y sus costumbres y como es la personalidad del asesino el por qué se ha convertido en la persona a la que se está buscando, el caso es que hoy estaba leyendo esta novela: “Nadie lo Conoce” y me he encontrado con este párrafo:
“No me lo creo. En cambio, lo que me pregunto es qué enfermos mentales conocidos andan sueltos.
_Ya lo hemos comprobado- contestó Knutas-. ¿Os acordáis de Gustav Persson? ¿Aquel que iba merodeando por los prados y les ponía clavos en los cascos a los caballos?
Les clavaba sólo un trozo pequeño y luego, cuando el caballo apoyaba el casco en el suelo, el clavo se iba introduciendo cada vez más. No se contentaba con uno, sino que le clavaba varios, de manera que el caballo al final no podía mantenerse en pie.”
Más adelante escribe:
“-Yo no creo en absoluto que se trate del acto impulsivo de un enfermo mental-protestó Witteberg-. El golpe estaba demasiado bien planeado. Llevar a cabo semejante fechoría, en una noche clara de verano, con gente y casas cerca, como dice Sohlman, exige una planificación previa muy precisa.”
Entonces, independientemente de que no respeta mucho a las personas que padecen enfermedades mentales, esto de que, si andan sueltos, y “enfermos mentales”, aquí ya los separa de toda la sociedad, ¿qué diferencia a un psicópata de un psicótico? ¿la planificación?
Pienso que, a mi entender, nada de esto es correcto. Puede ser que, en una persona con trastorno antisocial, o una persona con rasgos psicopáticos confluyan también rasgos psicóticos, pero no es lo mismo. La impulsividad, es más un rasgo del trastorno antisocial de personalidad y los psicóticos en principio demostrarían empatía hacia los caballos, tienden más a hacerse daño a sí mismos que no a un animal ¿o no es así? Sigo pensando, que es mucho lo que hay que hacer en cuanto a divulgación sobre el entender de qué estamos hablando.

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