"Te pegamos cuando eras pequeño porque a nosotros también nos educaron así y pensábamos que eso era lo correcto. Ahora sabemos que no deberíamos haberte pegado nunca y sentimos mucho haberlo hecho, haberte humillado y hecho daño, no lo haremos nunca más. Te pedimos que no recuerdes esta conversación, si alguna vez corremos el peligro de olvidar nuestra promesa"
El niño maltratado vive atemorizado, crecerá con un miedo constante a ser golpeado otra vez. A causa de este miedo, más adelante el niño no sabrá defenderse cuando sea agredido; tendrá problemas de concentración tanto en casa como en el colegio, su atención está dirigida hacia las actitudes de los padres o del profesor. El comportamiento de los adultos le parecerá impredecible por lo que estará en guardia siempre. El niño pierde la confianza en sus padres, se sentirá inseguro y aislado ya que toda la sociedad está de parte de los padres y no de parte de los niños.
El niño maltratado por sus padres aprende lo que es la violencia a través de la observación del comportamiento de éstos. El niño que sufre maltrato en el hogar pega a los más débiles en la guardería y en casa.
Estos niños cuando son adultos, sentirán que su vida para ellos no tiene sentido ya que son extraños para sí mismos, quieren olvidar por completo lo que ocurrió al principio de su vida. La negación del dolor al principio de nuestras vidas es muy dañina. En algunos casos, el suicidio se presenta como la única salida al estado de depresión en el que están sumidos.


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