Cuando lees posts de otros blogs y foros de personas que padecen trastorno bipolar, ansiedad, fobia social, de una forma u otra no puedes evitar pensar en ti mismo y hacerte tu autodiagnóstico.
Nunca he sufrido de ansiedad que pueda considerarse "patológica", y soy considerada una persona más bien "tranquila".
Siempre tengo sobre mi, la sombra del trastorno de ansiedad generalizada que sí sufría mi madre, a veces, cuando me encuentro sensible, triste, pensando en lo que ha dicho de mi tal o cual y me veo vulnerable, pienso que estoy copiando algunos comportamientos y emociones que vivía con ella cuando la escuchaba. Cualquier comentario de una vecina o de alguien que la importara la preocupaba de forma extrema y te repetía lo mismo una y otra vez, no lograba calmarse. Era una persona muy alegre y generosa y le encantaba hacer reír a la gente tenía eso que se dice "chispa", esto era bueno y era malo. Malo, porque tenía como un circo personal construido sobre su "obesidad" hablando de los regímenes, si había adelgazado o no y porque vivir de cara a la galería hace que te importe más lo de fuera que lo de dentro algunas veces, más que tu misma, más que tu familia.
No soportaba ver llorar a mi madre, siempre intentaba "contenerla" de alguna forma.
Cuando estoy "angustiada" que no nerviosa, lo que necesito es comer algo blando, tener algo blando en la boca, como una magdalena, una pasta y viro hacia el drama y la tristeza y me como por dentro, y siento como me retuerzo. He aprendido a suplir la magdalena por tes o infusiones que me relajen o pan Bimbo con algo de proteína en forma de crema de salmón y cosas así, pocas veces Nocilla, y en poca cantidad y a darme cosas que me gratifiquen y que me gusten para tranquilizarme y autoquererme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario