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sábado, 15 de febrero de 2014

Un 75% de los niños con TDAH están sin diagnosticar y un 97% de los adultos

“Un 97% de los adultos con TDAH no están diagnosticados, un 75% de los niños con TDAH están sin diagnosticar y un 25% de pacientes que llegan a nuestras consultas de psiquiatría tienen un diagnostico erróneo por parte de pediatría o por parte del médicos de primaria. Estas cifras nos dan una idea de cómo está el diagnostico y tratamiento de esta enfermedad en nuestro país. Es un auténtico caos el diagnostico de esta enfermedad en España”, ha revelado el Doctor Francisco Montañés, Jefe de Psiquiatría del Hospital Fundación de Alcorcón, coordinador de un Grupo de psiquiatras que agrupa a los mejores especialistas en el tratamiento del TDAH de toda España denominado GEITDAH, siglas que responden al nombre de Grupo de Especial Interés en TDAH.
En opinión de este Psiquiatra, “un 25% de los casos que nos derivan no tienen TDAH, pero sí sufren otros trastornos como asperger, trastorno de la conducta desafiante (TND) o enfermedades más graves neurológicas. En cambio las cifras de infradiagnóstico en nuestro país son alarmantes como ya señaló hace tres años la Doctora Mar Domingo, Psiquiatra del Hospital Gregorio Marañón. Seguimos al nivel de Letonia en el diagnóstico, pero además, se equivocan más”, acaba de señalar el Doctor Montañés.
Los psiquiatras apuntan que es muy fácil confundir el diagnóstico de TDAH, porque estos niños presentan un 80% de comorbilidad con otras enfermedades psiquiátricas y neurológicas como el autismo, trastornos específicos del lenguaje (TEL), Trastornos del Desarrollo de la Coordinación, depresión, retraso madurativo mental, Trastornos de Conducta Desafiante (TND), Síndrome de Tourette, trastornos del sueño e irritabilidad.
Según comentan ambos doctores, lo que está claro es que los Doctores de Primaria y Pediatría no son los profesionales adecuados para diagnosticar el TDAH ni para tratar de forma adecuada esta patología. “España tiene un gran vacío en este campo porque tampoco hay Hospitales públicos que sean centros de referencia en el tratamiento de esta patología en España, porque esto supondría un gasto para la Administración en investigación, y, esto no interesa a pesar de que suponga un ahorro a largo plazo porque habrán menos jóvenes adictos. Vivimos en una situación política cortoplacista”, insiste el Doctor Montañés.
Además, este especialista resalta que los casos de adultos con TDAH también deben ser diagnosticados y tratados por los psiquiatras infantiles por dos motivos. El primero, porque este trastorno es genético en un 80% de los casos. Y en segundo lugar porque en muchas ocasiones antes de tratar al niño, el especialista debe analizar el comportamiento de los padres y conocer que comportamientos están proyectando sobre sus hijos “En ocasiones, nos encontramos con que es más conveniente medicar a los padres que a los hijos. Y si éstos mejoran colateralmente mejora el estado de los hijos.” explicaron estos psiquiatras.
Ante estas cifras y el gran riesgo de error en los diagnósticos de primaria, los Jefes de Psiquiatría de los principales hospitales han anunciado que publicarán de forma urgente una Guía Española de Consenso sobre el Diagnostico y Tratamiento del TDAH muy sencilla y corta “El Ministerio ha editado una Guía de 200 páginas que resulta demasiado extensa y poco práctica. Las cifras revelan que no se la han podido leer”, explica el Doctor Montañés.
Esta Guía también es muy importante porque no es lo mismo tratar a un paciente que presenta TDAH y depresión, que tratar a una persona que sufre TDAH y conducta negativa desafiante. Un 85% de los casos TDAH presentan otros trastornos colaterales psiquiátricos “El tratamiento de fondo en ambos casos será un metilfenidato de acción retardada como Medikinet, que dura exactamente su jornada escolar, pero la otra sustancia debe ser rigurosamente diferente en función de la comorbilidad más manifiesta. Los psicoestimulantes son bloqueadores de la dopamina que han demostrado su eficacia en 62 ensayos clínicos en un 77% de los casos. Pero hay que saberlos combinar con el resto de comorbilidades que presente el paciente. Y esto solo lo debe hacer el psiquiatra o el neurólogo”, afirma el Doctor Montañés.
Otra de las novedades que ha descubierto este grupo científico de psiquiatras es que muchos de los niños con TDAH sufren fallos multiorgánicos. Uno de los temas más llamativos que están estudiando estos especialistas es que un alto porcentaje de estos niños y adultos sufren además, otras enfermedades. “Hemos analizado que un 20% de los pacientes con TDAH sufren una mayor incidencia de diabetes, enfermedades del riñón, problemas intestinales, bajos niveles de la hormona de crecimiento y un sistema inmune vegetativo hiperreactivo con muchas más alergias.
En esta área el Doctor Gastaminza, Psiquiatra del Hospital Vall d´Hebron presentará a sus colegas psiquiatras los resultados de un reciente estudio en su hospital en el que se ha comprobado junto a la Unidad de trasplantados que un 22% de los niños que han recibido un trasplante de riñón sufren TDAH. Los Doctores se han llevado una gran sorpresa. Ago que no ocurre con otros trasplantes de órganos. Con este dato los psiquiatras de este hospital catalán han comenzado a trabajar conjuntamente para analizar si la urea o otros factores determinantes en el riñón pueden afectar en los neurotransmisores que determinan nuestra capacidad de atención y aprendizaje. 

Comorbidad TDAH, errores diagnósticos

Compartido de: http://www.edicionesmedicas.com.ar/Actualidad/Ultimas_noticias/TDAH_errores_diagnosticos

TDAH: errores diagnósticos

Publicado el 06.05.2010.
Un 25% de los pacientes con TDAH recibe un diagnóstico erróneo.
El alto porcentaje de equivocación se debe a que este trastorno suele presentarse junto a otras patologías, según los expertos.
Fuente JANO.es
04.05.2010.
“Hasta nuestra consulta llegan más de un 25% de diagnósticos erróneos de supuestos casos de TDAH por parte de primaria y pediatría” según reveló el doctor Fernando Mulas, Jefe de Servicio de Neuropediatría del Hospital la Fe de Valencia en las sextas jornadas organizadas por la Fundación de Ayuda a la Infancia de Castilla y León (FUNDAICY) sobre trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).
En opinión de este experto, este elevado porcentaje de error se debe a que el trastorno de TDAH -que afecta a más de un 7% de la población española- suele presentarse con otras patologías al mismo tiempo en estos pacientes. “Hemos analizado que el TDAH presenta hasta un 89% de comorbilidad con otras enfermedades en estos sujetos. Esto quiere decir que las confusiones de diagnóstico son muy habituales. Además, si no tratas la enfermedad colateral con la que se presenta este trastorno, no se diagnostica con precisión al paciente y, por tanto, no abordas su problema de salud. Un 70% de ellos responde al metilfenidato de acción prolongada de 8 horas, pero un 30% restante precisa pruebas genéticas y tratamientos combinados a la carta”, señaló este experto.
Según los expertos, las patologías más frecuentes que presentan los pacientes con TDAH son trastornos de depresión, que afecta hasta un 30% de estos enfermos, trastorno límite de la personalidad (TLP), asociado a un 28% de los pacientes, conductas adictivas, que presentan más de un 25% de los adultos con TDAH, trastorno bipolar, que se manifiesta en un 12% y, trastorno de ansiedad generalizada que sufren más de un 30% de estos pacientes, según explicaron estos especialistas en base a los últimos estudios norteamericanos.
Estas cifras revelan que no todos los casos de TDAH se pueden abordar de la misma forma, ni con los mismos tratamientos farmacológicos, ya que puede que los perfiles de tratamiento adecuados sean muy diferentes en función de la regulación genética de los neurotransmisores: la dopamina, la serotonina, la noreadrenalina y la norepinefrina de cada individuo. Así, cada sujeto necesita una farmacoterapia diferente y siempre complementada con un abordaje psicosocial y educativo, según señalaron estos doctores.
Para el doctor Mulas el diagnóstico debe ser clínico a través de las diferentes pruebas de radioimagen de tres teslas y pruebas neurofisiológicas como los potenciales evocados y, también se pueden añadir otras herramientas tecnológicas como IntegNeuro y la magnetoencefalografía. “Y, tras los últimos descubrimientos, añadiremos las pruebas genéticas para identificar las alteraciones familiares”, explicó el doctor Mulas.
Proyecto IMAGE
El doctor Mulas también anunció los primeros resultados obtenidos del Proyecto IMAGE (Project The International Multi-Centre- Gene), en el que participan varios países europeos, entre ellos, España, con una muestra de más de 200 pacientes afectados por TDAH. Este estudio revela que existen más de tres genes que participan en la herencia genética de este trastorno y dependiendo de cada modificación, este trastorno aparece asociado a otra patología diferente como puede ser trastorno de la personalidad, depresión, ansiedad generalizada, o patologías adictivas.
Este hallazgo, según el doctor Mulas, abre nuevas puertas para desarrollar alternativas específicas de tratamiento, ya que las pruebas genéticas familiares darán la clave para determinar pronósticos de evolución de cada paciente y ayudarán a los clínicos a identificar cuál será el medicamento más acertado para tratar su variante de TDAH y descubrir nuevos fenotipos. “De momento, sabemos que un 70% de la población que sufre TDAH responde adecuadamente al metilfenidato de liberación prolongada óptima que no sobrepasa las 8 horas de duración, pero existe otro 30% de población que deberemos prescribir tratamientos mixtos, según los resultados genéticos de cada individuo y sus familias”, señaló el experto.
Estos estudios genéticos facilitarán el conocimiento de respuesta a determinados fármacos de grupos familiares y, también sus intolerancias, ya que ambos indicadores están condicionados por diferencias genéticas dependiendo de las proteínas transportadoras de cada sujeto. Los resultados se obtendrán de las pruebas genéticas resultantes porque se han descubierto variantes en el gen humano relacionados con la eficacia de los fármacos. “Ya se han mostrado evidencias de que los polimorfismos genéticos determinan las diferencias en el efecto clínico de los diferentes medicamentos y las diferentes vías de cómo estas sustancias acceden al cerebro y al sistema nervioso central. Por esa razón, las pruebas genéticas a todos los pacientes con TDAH tanto adultos como niños nos revelarán datos clave. Nos permitirán obtener la garantía de selección y el tratamiento más efectivo para logar los objetivos deseados”, señaló el especialista.
Enlace relacionado
Fundación de Ayuda a la Infancia de Castilla y León
Fuente
www.jano.es
Fotografía
Foto: infanciahoy.com
Su opinión
edicionesmedicas@edicionesmedicas.com.ar

DIEZ MITOS SOBRE EL TDAH

Compartido de una web: http://www.fundacioncadah.org/web/articulo/diez-mitos-sobre-el-tdah-que-interfieren-con-la-mejoria.html

(Forma parte del curso que estoy haciendo sobre el TDAH)

Diez mitos sobre el TDAH que interfieren con la mejoría


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Dr. Cesar Soutullo, Director de la Unidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente, Clínica Universitaria de Navarra,
Hay muchos mitos sobre el TDAH, la gente opina sin saber, y todos "saben" cómo cambiar el comportamiento descontrolado del niño. Generalmente la familia, amigos y profesores tienden a culpar consciente o inconscientemente a los padres. Esto es una defensa natural ante una situación difícil del niño. Lo lógico es buscar la respuesta en un problema de los padres o de la familia. Con éste breve artículo pretendemos aclarar algunos de estos falsos mitos. Nuestro objetivo es reducir el estigma del TDAH y favorecer su reconocimiento y detección precoz.

Así podremos prevenir y evitar que los niños sufran los síntomas durante años antes de recibir un diagnóstico correcto y el tratamiento que está disponible. El tratamiento del TDAH es muy seguro y eficaz y lo apoyan muchos estudios científicos.
Mito 1:
El TDAH es culpa de los padres y su diagnóstico es poco fiable 
El TDAH es un trastorno psiquiátrico del cerebral,  su origen es biológico, con transmisión genética (con una heredabilidad del 75%), que afecta la capacidad del niño, adolescente o adulto de 1) regular su nivel de actividad, por lo que tienen hiperactividad, 2) inhibir o frenar sus ideas, pensamientos o  comportamiento, por lo que tienen impulsividad, y 3) prestar atención a las acciones que realizan, por lo que tienen inatención. En niño con TDAH tiene gran dificultad o incapacidad para prestar atención y concentrarse, un nivel alto de actividad inadecuado para su edad, se distrae muy fácilmente y es muy impulsivo. El TDAH no es culpa de los padres, aunque a veces los padres no entienden los síntomas, se echan ellos la culpa, e intentan controlar al niño de formas no eficaces. La fiabilidad del diagnóstico es muy alta, y la presentación es bastante similar en diferentes culturas. Al igual que la diabetes o el asma, el TDAH se presenta de forma similar en EE.UU., en España, en el resto de Europa, en Latinoamérica, en China, etc. Hay asociaciones de padres de niños con TDAH en todo el mundo, y los padres describen los mismos síntomas en los niños que producen los mismos problemas. Los padres no deben aceptar nunca que nadie les culpe de la enfermedad de su hijo, como tampoco se deben culpar si su hijo tiene diabetes o epilepsia. Aunque algunas de estas cosas no ayudan, el TDAH no se produce por desacuerdos entre los padres, ni siquiera por separación o divorcio, ni por estar viudos o solteros, ni por el nacimiento de un hermano menor, ni porque la madre o el padre se ponga a trabajar, ni porque el padre o la madre trabajen mucho y pasen poco tiempo en casa, ni por cambiarle de colegio, ni por cambiar mucho de casa, ni por tener niñera, ni porque le cuiden los abuelos?Todas estas cosas suceden, y a veces coinciden en el tiempo, pero no tiene relación de causa-efecto con el TDAH, ni con la miopía, ni con la diabetes, ni con la epilepsia, ni con la varicela.  No se culpe por la enfermedad de su hijo y no deje que nadie le culpe.
Mito 2:
El TDAH es una enfermedad nueva, y sólo existe en EE.UU., es un invento.
El TDAH fue descrito ya en 1865 por el Alemán Hoffman en el cuento Der Struwwelpeter y en 1902 por el Inglés Still y por el Español Rodríguez-Lafora. Inicialmente se llamó Disfunción Cerebral Mínima, luego (1950) Síndrome Hipercinético, más tarde (1960) Síndrome del Niño Hiperactivo o Reacción Hipercinética de la Infancia, y más recientemente (1980) se cambió el nombre a Trastorno por Déficit de Atención (con o sin Hiperactividad) (TDA con H, TDA sin H). Desde 1994 se llama TDAH, con tres subtipos: combinado, inatento e hiperactivo-impulsivo. Aunque el nombre ha ido cambiando según hemos ido sabiendo más sobre el trastorno, la entidad clínica TDAH está descrita desde hace más de 140 años, ¡¡desde la época de la Reina Isabel II en España, literalmente, desde antes de la Guerra de Cuba!!, no es algo nuevo ni mucho menos. La frecuencia es similar en todo el mundo, entre el 2 y el 6% según diferentes estudios. Los padres no vienen el psiquiatra por capricho, sino porque el niño tiene problemas serios en casa, en el colegio, con su rendimiento escolar, con su funcionamiento social, y con su control de impulsos.
Mito 3:
Los síntomas de TDAH son leves, se trata de una enfermedad falsa, fruto del poco aguante de los padres de hoy, del perfeccionismo y la exigencia excesivas.
El TDAH tiene un efecto muy negativo sobre el  niño que lo padece.  A largo plazo, y si no se trata correctamente, reduce seriamente el rendimiento académico del niño y desemboca en fracaso escolar, generando abandono de los estudios o repetición del curso. Si pasan curso no dominan la materia anterior y la base de conocimientos del niño se hace cada vez más endeble. Además afecta el desarrollo social y emocional del niño.  Debido a los múltiples problemas en las relaciones con los compañeros por su impulsividad, los niños con TDAH tienden a tener pocos amigos, poco duraderos, y las relaciones son menos estrechas.  Por los fracasos repetidos en el colegio, las discusiones con los amigos y con los padres por malas notas y mal comportamiento, son frecuentes los síntomas depresivos e incluso la depresión en los niños con TDAH.  Los niños con TDAH no tratado desarrollan con frecuencia comportamientos negativistas: desobediencias progresivas, desafío a la autoridad y poco a poco problemas de conducta mayores, e incluso abuso de alcohol y drogas (especialmente porros).  No es un trastorno "cosmético", fruto del perfeccionismo de la sociedad. Los niños con TDAH que no reciben tratamiento correcto suelen alcanzar trabajos o profesiones por debajo de su capacidad. También son más susceptibles de tener otros problemas si no se les trata adecuada y tempranamente, como mayor tasa de embarazos en edades tempranas, mayor tasa de abuso de sustancias, menor tasa de retención de un trabajo, y menor progresión laboral.
Mito 4:
El TDAH sólo afecta a niños y desaparece en el adolescente
Es cierto que algunos síntomas de hiperactividad disminuyen con la edad, transformándose en movimientos más finos (mover el pie, dar golpecitos?).  Sin embargo, la inatención y especialmente la impulsividad permanecen en adolescentes y adultos. Las estimaciones de los padres y personas que viven con el paciente son más precisas que las del paciente, que a veces minimiza sus síntomas.  Se estima que la tercera parte de los niños con TDAH dejará de tener TDAH antes de la adolescencia, la tercera parte dejará de tener TDAH antes de la edad adulta, y la tercera parte seguirá teniendo TDAH de adultos.  Pero como hemos indicado, aunque algunos ya no cumplen criterios completos de TDAH, siguen teniendo síntomas que les afectan, por lo que cada vez más se considera al TDAH como un problema crónico que requiere manejo a largo plazo.
Mito 5:
El TDAH sólo afecta a los niños y no a las niñas.
Las niñas con TDAH suelen pasar desapercibidas con más facilidad, porque tienen menos hiperactividad y menos oposicionalidad. Comparadas con los niños tienen menos comorbilidad con trastorno negativista desafiante, trastorno de conducta, del aprendizaje y depresión, pero más trastornos de ansiedad. El problema es que como pasan desapercibidas, a veces no tienen problemas en el rendimiento escolar hasta la secundaria, en edades de 11 a 15 años. Si el médico es demasiado rígido con los criterios diagnósticos, puede decir que como no ha tenido problemas antes de los 7 años no tiene TDAH. A veces hemos visto a estas chicas en la consulta a los 17-18 años, y a pesar de llevar tanto tiempo con un rendimiento muy por debajo de su capacidad, mejoran mucho con medicación. Por eso les digo a los padres que nunca es demasiado tarde para empezar a mejorar.
Mito 6:
El TDAH lo debe diagnosticar y tratar primero el neurólogo o neuropediatra, y si no mejora, entonces el psiquiatra infantil.
Un diagnóstico correcto y temprano  es el primer paso para un buen manejo del TDAH y para  prevenir sus complicaciones. Generalmente son los padres, profesores, psicólogos escolares, pedagogos, o pediatras los que primero sospechan un posible TDAH en un niño que tiene síntomas o problemas.  Un pediatra con experiencia y formación puede hacer un diagnóstico inicial e incluso iniciar un tratamiento.  Generalmente es un especialista  en TDAH (psiquiatra del niño y del adolescente, neuropediatra, psiquiatra, o psicólogo clínico) el que hará un diagnóstico definitivo. Una vez realizado el diagnóstico, el médico y su equipo diseña un plan de tratamiento que puede incluir  la participación de un psicólogo clínico, pedagogo, profesor de apoyo, y otros profesionales para realizar parte  del tratamiento. Siempre que se sospecha un TDAH debe existir una evaluación por un médico experto en el diagnóstico y tratamiento de niños con este problema. El psiquiatra infantil y adolescente es un médico que puede ayudar a los padres y al niño. Debe verse como un experto en el TDAH al que los padres consultan para poder tomar mejor las decisiones médicas que afecten al niño. Lo mejor es buscar un psiquiatra con el que los padres se sientan cómodos. Primero porque tenga una calidad técnica reconocida, y luego porque sea capaz de hacerse entender y de ser cercano a las necesidades de los padres. Si el psiquiatra no escucha a los padres o les hace sentir culpables por los problemas del niño les recomiendo que busque a otro más adecuado.
Mito 7:
El Tratamiento del TDAH deber ser primero sin medicación, y si no mejora se puede usar medicación, porque los fármacos son peligrosos.
El tratamiento del TDAH debe incluir 3 partes: 1) entrenamiento a los padres sobre el TDAH y cómo manejar aspectos de la conducta del niño, 2) apoyo y adaptación a nivel escolar, y 3) además es imprescindible un tratamiento médico con una medicación que ayude a mejorar los déficits en neurotransmisores en algunas zonas del cerebro. El tratamiento del TDAH no debe ser nunca solamente dar la medicación, pero ésta es imprescindible en la inmensa mayoría de los casos.
Cuanto más sepan, lean y pregunten los padres sobre el TDAH mejor podrán ayudar a su hijo.  Deben buscarse un médico para que evalúe y trate al niño, un médico que sea experto en niños con TDAH y que tenga tiempo y paciencia para seguir al niño a lo largo de su enfermedad.  Un médico que esté disponible.  Además los padres pueden: 1. definir reglas claras de consecuencias y premios para ciertos comportamientos; 2. ayudar al niño a terminar una tarea o encargo dividiéndolo en pasos menores; 3. aumentar la estructura y el orden de la casa; 4. establecer rutinas estables y predecibles para organizar el tiempo; 5. eliminar ruidos y distracciones; 6. modificar la conducta del niño; 7. motivarles, y 8. aumentar la disciplina haciéndo que el niño sufra las consecuencias de saltarse las normas.
Hay varios tipos de medicinas que han demostrado su eficacia en el TDAH aprobadas para su uso: los estimulantes (en España Metilfenidato: Rubifén®, Concerta® y Medikinet®; fuera de España también Dextro- metilfenidato, dextroanfetamina y mezcla de sales de anfetamina). Estas medicinas actúan principalmente sobre la dopamina. También ayudan las medicaciones no estimulantescomo atomoxetina (Strattera®) con  efecto principalmente sobre la noradrenalina. Estas medicaciones son todas de primera elección en la mayoría de las guías clínicas basadas en la evidencia elaboradas por expertos. La elección de una u otra medicación debe hacerse de forma individualizada. En todo tratamiento con medicación hay una fase inicial para alcanzar una dosis adecuada, una fase de mantenimiento, donde la respuesta adecuada inicial se ha alcanzado, y una fase de perfeccionamiento, donde se hacen retoques y se atienden problemas emergentes, o nuevos síntomas. La colaboración entre el médico y los padres es esencial en las tres fases.
Mito 8:
Es mejor no dar medicación al niño y usar psicoterapia u otros abordajes no farmacológicos
La psicoterapia que ayuda al niño con TDAH es el entrenamiento de los padres sobre los síntomas del TDAH, y sobre cómo controlar y manejar mejor el comportamiento del niño. La psicoterapia psicoanalítica no funciona en el TDAH, tampoco la terapia de juego, ni el entrenamiento cognitivo para "mejorar" la concentración, memoria o atención. También es muy útil el apoyo escolar, con técnicas de estudio, remediando las dificultades del niño, intentando recuperar las áreas en las que tenga especial dificultad o retraso respecto a sus compañeros.
Hay muchos mitos sobre métodos mágicos que pueden mejorar el TDAH pero que no tienen ninguna base científica.  Estos "tratamientos" se suelen ofrecer en consultas privadas con gran coste de tiempo y dinero para los padres, y sensación de fracaso para el niño. No existe evidencia de que métodos como oir música de diferentes tonos para reeducación auditiva sirva para nada, como mucho puede relajar al niño, pero se obtiene el mismo efecto comprando un disco y oyéndolo en casa.  Tampoco los ejercicios de entrenamiento y reeducación de la lateralidad cruzada ni el biofeedback de EEG son útiles.  Las dietas sin azúcar y sin colorantes no curan el TDAH.  Los tratamientos homeopáticos como agua magnetizada, hierbas de diferentes tipos, acidos grasos Omega-3 tampoco han demostrado eficacia. Algunas hierbas, aunque sean naturales, pueden ser peligrosas (no confundir natural con inofensivo).  No por ser naturales, estos remedios son buenos, y generalmente su eficacia no ha sido demostrada científicamente. Los padres deben desconfiar de remedios fáciles que prometan "curación" permanente, rápida, sin esfuerzo y que supongan un gran desembolso económico inicial. Deben desconfiar de tratamientos no publicados en revistas científicas, que impliquen el uso de algún artefacto patentado o supuesta medicación con componente secreto o no claramente conocido.
Mito 9:
Las medicaciones producen adicción, porque son drogas
Este tema suele preocupar mucho a los padres y es importante que se entienda bien. Es un falso mito que el metilfenidato produzca adicción., Aunque químicamente el metilfenidato es similar a la anfetamina,  a dosis normales en TDAH y por vía oral no produce efecto euforizante.  El metilfenidato, al tratar el TDAH, de hecho reduce el riesgo de que el niño en el futuro abuse de drogas, porque disminuye su a impulsividad.  Sin embargo, dosis altas de  metilfenidato  podrían causar efecto euforizante. Po ello si se usa  en chicos con  problemas de abuso de drogas o alcohol,  debe hacerse con control cercano. Los padres deben guardar bajo llave la medicación y darles sólo una pastilla cada vez  para evitar que tomen más de lo recetado.  Esto limita el uso del metilfenidato en adolescentes con problemas de abuso de alcohol o drogas o con trastorno de conducta, pero no es el metilfenidato lo que produce éste abuso de drogas, sino el TDAH. La forma OROS®-Metilfenidato al ser una cápsula de liberación prolongada, tiene menor riesgo de abuso. La atomoxetina tampoco produce ningún efecto euforizante ni tiene riesgo de adicción.
Mito 10.
La medicación produce la medicación una reducción del crecimiento en altura del niño
El efecto de los estimulantes sobre el crecimiento ha sido una preocupación de padres y médicos durante años y ha sido muy estudiado. Algunos estudios han mostrado una reducción de la ganancia esperada de altura en los primeros 3 años de tratamiento, aunque la significación clínica de éstos datos es difícil de valorar. Otros estudios encontraron una menor talla de los niños con TDAH tratados con estimulantes a los 18 años, pero no encontraron diferencias más tarde, porque los adolescentes con TDAH completaron su desarrollo un poco más tarde, y alcanzaron tallas similares a los controles. En estudios donde se interrumpía el metilfenidato los fines de semana y en vacaciones no se observó ninguna ventaja en el crecimiento, por lo que no se recomienda parar el tratamiento los fines de semana ni en vacaciones. La talla y el peso deben monitorizarse de cerca, y en aquellos niños que pierden peso o no ganan peso adecuadamente se pueden usar suplementos energéticos y calóricos. La atomoxetina tampoco reduce el crecimiento en altura

jueves, 13 de febrero de 2014

Dolor, rencor, descontrol




“Una y otra vez me dicen que nunca sufrieron maltrato cuando eran niños, con la excepción de alguna bofetada, que, como es sabido, no tendría ningún significado, o de alguna que otra patada que se habrían merecido porque a veces eran insoportables y hacían perder la paciencia a sus padres. Con frecuencia me aseguran que, de hecho, eran niños queridos, pero sus padres estaban abrumados por sus responsabilidades eran pobres, desdichados, padecían depresiones, no tenían información, eran alcohólicos o, de niños, habían crecido sin cariño. Por lo tanto no era extraño que hubiesen perdido fácilmente la paciencia con sus hijos y les hubiesen pegado. Era necesario comprenderlos. Uno deseaba ayudarlos porque los quería y le daban pena. Pero todo el esfuerzo realizado no había sido suficiente para salvarlos de su depresión y hacerlos felices. Esta circunstancia provoca un sentimiento de culpa que continúa torturando al adulto, que no puede librarse de él. Una y otra vez se pregunta: ¿Qué estoy haciendo mal? ¿Por qué no puedo salvar a mis padres de sus miserias? Me esfuerzo tanto. Incluso con los terapeutas. Ellos dicen que tengo que disfrutar las partes positivas de la vida pero no lo consigo,  y también me siento culpable por ello. Ellos dicen que tengo que madurar de una vez, que no debo sentirme como una víctima, que mi niñez hace tiempo que terminó y que debería pasar página y dejar de romperme la cabeza. Dicen que no debo buscar la culpa en los demás porque el odio terminará matándome. Debo ser capaz de perdonar y vivir el presente, si no me convertiré en un paciente borderline o en qué se yo. Pero ¿Cómo lo hago? Naturalmente no quiero culpar a mis padres, porque los quiero y les agradezco que me hayan dado la vida. Ya han sufrido bastante por mí. ¿Cómo puedo librarme de mis sentimientos de culpa? Son incluso más violentos cuando pego a mis hijos. Es horrible, no soy capaz de parar de hacerlo, me desesperan una y otra vez. Me odio por estas tendencias tan agresivas, me detesto cuando caigo en estos ataques de violencia ciega”.

Alice Miller