Esta entrada es para comentar un poco esta película sobre la vida de Kurt Cobain.
A parte de las tonterías adolescentes que puedo pensar viendo la película como fan de Nirvana, ya que siempre pensé que era un chico muy guapo, desaliñado, pero con unas facciones muy bonitas, no sabría decir si es tan guapo como Brad Pitt o no, que piensas: "podría haber estado con quien hubiera querido, cómo se perdió de esta forma..." viendo su adolescencia...
Como psicóloga, no he podido dejar de pensar en todos los mensajes que nos muestran constantemente las asociaciones que se dedican a trabajar con niños/as que padecen dislexia, que padecen TDAH, los que padecen hiperactividad, estos niños que en el caso de los hiperactivos luego el diagnóstico puede evolucionar a Trastorno bipolar o a TLP. Niños que necesitan mucho más ayuda y cariño que todos los demás. Estos niños/as que en ocasiones se dan por perdidos por sus familias, que se ven a si mismos como un fracaso y que acaban en manos de las peores compañías.
En este caso K. Cobain tuvo suerte con sus amores y una de sus novias lo ayudó y le valoró su talento y eso hizo que pudiera despegar su carrera, pero probablemente su inadaptación, su dolor personal de no sentirse aceptado por su familia, el ser un genio, sentirse incomprendido, y el mal llevado trastorno bipolar que la película no aclara si estuvo diagnosticado o no y si tomaba la medicación o si simplemente se evadía de la realidad mediante las drogas autodestruyéndose hasta su muerte.