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martes, 30 de septiembre de 2014

Dificultades académicas niños con TDAH

Fuente: http://www.fundacioncadah.org/web/articulo/dificultades-academicas-de-los-ninos-con-tdah-a-lo-largo-de-la-escolarizacion-.html

Dificultades académicas de los niños con TDAH a lo largo de la escolarización.


Derivadas de la sintomatología característica del TDAH, los alumnos con dicho trastorno pueden experimentar a lo largo de su escolarización diferentes dificultades académicas, lo que puede provocar retrasos significativos en su aprendizaje aunque su capacidad y nivel de inteligencia sean normales. El que los profesores conozcan estas dificultades que pueden encontrar en el aula favorecerá que se de a cada alumno una respuesta educativa ajustada a sus necesidades en las diferentes etapas educativas y en función de las características personales y académicas de cada uno.
En términos generales, las dificultades académicas que puede presentar un alumno con TDAH las podemos resumir en los siguientes apartados:
  • Dificultades para la planificación del tiempo, tanto del escolar como del social y familiar.
  • Dificultades para la organización: de su material escolar, de tareas o trabajos, etc.
  • Presentan inhibición respecto a los estímulos irrelevantes para la tarea que están desarrollando en un momento determinado.
  • Precipitación en la tarea a realizar.
  • Memorización fallida debido a una lectura precipitada.
  • Mala reflexión y casi inexistente repaso de las tareas.
  • Falta de estrategias para organizar la información.
  • Dificultades para seguir las instrucciones del profesor.
  • Dificultad para mantener el nivel de atención en aceptable, sobre todo en tareas de larga duración.
En lo referente al comportamiento, este también puede influir de manera negativa en su proceso de aprendizaje, como pueden ser los comportamientos disruptivos, las interrupciones en clase, etc.
                          TDAH DIFICULTADES ACADÉMICAS CURSOS
Todo este tipo de dificultades que presentan respecto al ámbito académico, desencadenan dificultades en áreas determinadas, como el cálculo, la lectura o la escritura, pudiendo desencadenar, sin un tratamiento específico para combatirlo en discalculia, disgrafía, disortografía y otros trastornos asociados a la lectura.
Evidentemente, las dificultades más características que presentan los alumnos con TDAH no son las mismas en todas las fases de la escolarización, por lo que vamos a ver cuáles son las principales en cada etapa educativa.
Educación Infantil.
Aunque existen dificultades para el diagnóstico de TDAH en niños menores de 6-7 años, diferentes estudios han constatado que entre un 60% y un 70% de los alumnos diagnosticados con TDAH, durante su etapa prescolar ya manifestaban comportamientos diferentes al de los de su grupo de referencia (Barkley, 1981).
Una de las diferencias que encontramos en los niños con TDAH en prescolar en relación al resto de sus compañeros sin TDAH, es referente al juego. Los niños con TDAH presentan un juego más inmaduro, menos social y constructivo y con un uso más monótono de los materiales. No suelen cooperar mucho con los compañeros en los juegos de grupo y se comunican con ellos de una manera más pobre.
En la actualidad, y como contrapunto a lo que se hacía hace unos años de `dejar que desapareciesen los síntomas con el tiempo`, se recomienda una pronta intervención sobre los síntomas que presentan los niños con TDAH. Aun así, no hay que olvidar que en algunos casos hay niños que son tachados de hiperactivos cuando no presentan mas que el norma movimiento asociado a su edad (Campbel y col, 1984).
Una minoría de familias de niños con TDAH de dos, tres o cuatro años, requieren intervención para sus hijos, aunque a esta edad la intervención suele determinarse por conductas que se deben a la baja tolerancia a la frustración que presentan los niños, rabietas, agresiones a otros niños, etc.
Educación Primaria.
Conforme los alumnos van creciendo, también lo hacen las dificultades y repercusiones negativas que el TDAH ejerce en el currículum académico y en los comportamientos de los niños. Es en el periodo escolar donde, de manera más acusada, se ponen de manifiesto la incapacidad de los niños con TDAH para enfrentarse a los retos que se les presentan desde el ámbito educativo.
En esta etapa podemos encontrar diferencias significativas entre los alumnos que son hiperactivos y en los que predomina el déficit de atención. Por su parte, los alumnos hiperactivos e impulsivos se caracterizan por la `prisa` con que finalizan todas sus tareas escolares, la ausencia de repaso de sus tareas, la incapacidad para hablar en voz baja en clase, lo que puede provocar alboroto y en consecuencia molestar a los compañeros de alrededor, etc.
En los alumnos en los que predomina el déficit de atención, se ven más afectados aspectos como su incapacidad de organización, de concentración en la tarea a realizar, saber escuchar, mantener un nivel aceptable de atención, etc.
En ocasiones, los profesores de alumnos con TDAH manifiestan que en el colegio requieren, en muchas ocasiones, de una atención individualizada, se distraen con facilidad y acostumbran a interrumpir el ritmo normal de la clase. Además, pueden verse desorientados cuando un niño inteligente se porta mal en clase y no rinde el nivel que sería aceptable en relación con sus capacidades (Green & Chee, 1994). Por ello, como hemos señalado en otras ocasiones, creemos necesario la psicoeducación, donde las personas del entorno de los niños con TDAH (familia, profesores, etc.) se informen y formen sobre el trastorno para poder conocer las causas de determinados comportamientos, ejerzan la labor de coterapeutas, etc.
En esta etapa se hace evidente la dificultad que presentan los alumnos en memoria, ya que estos fallos, unidos a los que presentan en integración hacen que, aun siendo inteligente, no logre alcanzar los aprendizajes y objetivos previstos para el curso escolar.
En general son alumnos muy desorganizados tanto con el material como con el espacio. Además de ser propensos a perder el material que necesitan, acostumbran a tener encima del pupitre más material del necesario, por lo que este puede caerse, él distraerse más fácilmente, etc.
En términos generales les cuesta mucho ordenarse en el tiempo y en el espacio. Pueden incurrir en fallos como anticiparse con una respuesta a una pregunta que aun no ha sido formulada del todo, se prepara para el recreo cuando lo que toca es otra clase, olvida o no lleva completo el material específico de alguna asignatura, como educación física o plástica, etc.
No se adaptan bien, de manera general, a las órdenes grupales. Pueden presentar dificultades para ordenar un pensamiento lógico matemático, y debido a que el lenguaje hablado es por lo general pobre o poco desarrollado, faltan elementos de cohesión en las frases o hablan sin que lo que estén diciendo tenga relación con la situación en la que estén.
Una de las dificultades más acusadas por los profesores es la búsqueda de atención constante de las recompensas inmediatas, así como la insensibilidad hacia los castigos, lo que en ocasiones desespera a los docentes, que no saben como actuar con el alumno. Además, se muestran ávidos de actividades nuevas, aunque cuando se les presentan no las aprovechan como deberían.
Es curiosa la dualidad de comportamientos que puede presentar un mismo niño, porque igual habla sin parar durante una clase sin dejar que continúe el ritmo normal de esta, que pasa desapercibido y parece que no ha ido a clase. O igual alborota a los compañeros en un momento determinado o se mantiene al margen de la dinámica del aula.
Educación Secundaria Obligatoria.
Durante esta etapa escolar, son evidentes los numerosos cambios que la acompañan, por lo que puede ser una etapa difícil para los alumnos. Pueden encontrarse ante un centro escolar nuevo, con nuevos compañeros y mayor número de profesores, por lo general especialistas en cada asignatura que, todo ello unido a una serie de presiones sociales, hacen que el alumno con TDAH requiera de una mayor atención incluso que en cursos anteriores.
Es en los primeros cursos de esta etapa donde es recomendable que los alumnos cuenten con mayor atención, incluso que en primaria, tanto de profesores como de padres, para que la transición sea lo más positiva posible y su adaptación a la nueva etapa sea más satisfactoria. Será imprescindible contar con modelos más positivos para el niño, para que su evolución continúe ascendente y no se vea estancada o sea regresiva.

Rocío Meca Martínez.
Especialista en Pedagogía Terapéutica de Fundación CADAH.

Bibliografía.
Casajús, A.M., La resolución de problemas aritmético-verbales por alumnos con Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). (2005)

Manejar impulsividad en niños con TDAH

Fuente: http://www.fundacioncadah.org/web/articulo/tdah-como-ensenar-a-manejar-la-impulsividad.html


TDAH: ¿Cómo enseñar a manejar la impulsividad?




- El TDAH y la impulsividad:
Estudios científicos han demostrado que los problemas asociados al TDAH pueden reducirse a una atención deficiente, a impulsividad e hiperactividad, y que los dos últimos parecen ser parte del mismo problema: un déficit en la inhibición de la conducta.
Sabemos que el TDAH implica un déficit en la habilidad del individuo para inhibir las respuestas a situaciones o acontecimientos. Es decir, es un problema de autocontrol.

                                 TDAH ENSEÑAR IMPULSIVIDAD                                                                                                          

- ¿Por qué es importante entrenar el autocontrol en los niños / adolescentes que padecen TDAH?:
  •  Hacer o decir algo antes de pensarlo es una de las características típicas del TDAH.
  • La incapacidad para inhibir los impulsos de los hiperactivos se muestra tanto a nivel conductual como a nivel cognitivo, y puede manifestarse en todas las áreas de la vida del niño. Decir cosas inapropiadas socialmente es típico de niños hiperactivos. Y todo por no medir a priori las consecuencias de lo que hacen o dicen.
  • La impulsividad comportamental está muy relacionada con el grado de tolerancia a la frustración, es decir, con el umbral a partir del cual un niño es capaz de valorar una experiencia como frustrante.
  • Es típico el desorden en los deberes y cuadernos, la realización de múltiples errores por precipitación, la irregularidad en el resultado de los exámenes y controles.
  • Los enunciados largos son muy difíciles de entender para los niños impulsivos, que suelen pensar una respuesta a la primera cuestión planteada y no continuar leyendo, o al menos no con la atención necesaria para dar una respuesta al problema completo.
  • Se vislumbra una gran diferencia entre los resultados esperados y los conseguidos, y esto se convierte en una constante a lo largo de la vida escolar.
  • La alta frecuencia de las urgencias médicas es otra característica derivada de la impulsividad.
  • La conducta impulsiva junto con la falta de conciencia del riesgo les hace más propensos a los accidentes.
  • El niño hiperactivo carece de reflexivilidad y madurez suficiente para analizar eficazmente una situación real y mucho menos, hipotética, por tanto su conducta resulta normalmente inmadura e inadecuada.
  • Otra consecuencia a la impulsividad es la no tolerancia a esperar, lo que resulta en una impaciencia que se puede manifestar desde muy temprano a la hora de hacer la cola para colgar el abrigo en clase o en el comedor del colegio.
  • Las interrupciones a todos los niveles, desde la conversación social hasta la interacción con jefes, es uno de los derivados de la impulsividad, y puede llevar al individuo a problemas sociales, laborales o familiares.
  • Estos niños tampoco pueden esperar a los resultados a largo plazo de los esfuerzos, sean esos resultados positivos o negativos, de manera que es difícil que regulen su comportamiento por las consecuencias demoradas por el tiempo. Esto hace que sea complicado reforzar sus comportamientos, tanto a nivel de conducta como a nivel de tareas escolares, a no ser que se organice tanto el aprendizaje como la educación a base de pequeñas tareas con refuerzos primero inmediatos y progresivamente más distanciados en el tiempo.
  • La impulsividad está indisolublemente unida a la asunción de riesgos.
  • En niños pequeños, un ejemplo puede ser el que son capaces de cruzar una calle sin mirar porque un amiguito que está en la otra acera les esté llamando. 
  • En la adolescencia, el consumo de drogas, la conducción imprudente, y las conductas promiscuas y sin suficientes medidas de protección son los típicos riesgos a los que se enfrentan.
    o En la edad adulta, además de las anteriores, se puede sufrir los efectos de decisiones precipitadas, tanto en el trabajo como en la vida personal, o de arrebatos coléricos como reacción a circunstancias irritantes.
  • Todos los síntomas que hemos ido describiendo se manifiestan de una manera más evidente cuando no hay una tarea muy estructurada, la actividad requiere de una atención o esfuerzos sostenidos y no hay un componente de novedad o atractivo intrínseco a la tarea.
  • Las personas que no pueden contener e inhibir sus respuestas a los sucesos del ambiente que les rodean, serán menos expertas y eficaces para comunicar reglas e instrucciones, para controlarse así mismas mediante el uso de tales reglas e instrucciones, y para encontrar soluciones a los problemas que se presentan.
  • Por todas las razones anteriormente mencionadas, es necesario que a los niños / adolescentes afectados por el TDAH se trabaje con ellos desde muy temprana edad la habilidad para saber mantener el control, para saber autocontrolar la impulsividad propia del trastorno. Si se entrena conscientemente el autocontrol en afectado por el TDAH será un factor de protección para la vida funcional del afectado.

- ¿Qué es el autocontrol?
El autocontrol es la capacidad de modular y controlar las propias acciones en una forma apropiada a su edad; la sensación de control interno.
Una persona se comporta de manera autocontrolada cuando es capaz de responder decidiendo, eligiendo su respuesta, más que reaccionando de un modo automático e impulsivo ante una situación. Frente a este comportamiento, la conducta impulsiva revela una carencia de respuesta intelectual, valorando la situación, y de decisión, orientada hacia las alternativas socialmente aceptadas.

- Actividad para trabajar el autocontrol con los niños afectados por el TDAH:
Una vez visto la importancia de potenciar el autocontrol para proveer de un adecuado desarrollo socio-emocional, se explicará una de las actividades que podemos utilizar para trabajar el autocontrol en los niños afectados por el TDAH.
Para desarrollar esta actividad debemos plantear a los niños los siguientes objetivos:
  • Aprender a mantener el autocontrol.
  • Reflexionar sobre situaciones que nos producen malestar y reconocer los sentimientos que las provocan para poder controlarlos.
  • Conocer las consecuencias de la alteración de la norma.
  • Buscar alternativas de conducta adaptativa.
Los materiales que utilizamos en dicha actividad son:
- Un panel de emociones dónde los niños deban colocar su foto en la emoción que sienten cada día.
- Una presentación en power point donde se les expone los conceptos que deben aprender y las actividades que van a desarrollar.
- Un vídeo de `Canción infantil me tranquilizo` en el que podrán ver qué pasos debemos seguir para mantener el autocontrol.
- Posteriormente se les pasará una hoja de preguntas que nos servirá como guía para ver si han entendido y atendido al vídeo, y para ayudarles a reconocer los pasos que debemos seguir para adquirir autocontrol.
- Teatrillo y marionetas.
- Lápiz y papel.
El desarrollo de la actividad:
- Comenzaremos mostrándoles el panel de las emociones, donde ellos podrán colocar su foto en la emoción que creen que tienen, consecuencia del trascurso de su día. Aquí veremos, los educadores, la emoción que traen, y en función de ésta les ayudaremos a ver cómo dicha emoción puede influir en la adquisición del autocontrol.
- Una vez que han identificado su emoción ese día, se les pasará a exponer e ilustrar sobre cuáles son los objetivos a conseguir con esta actividad. Y una vez visto esto les expondremos, de manera magistral, e ilustraremos sobre qué es el autocontrol y qué podemos hacer para conseguirlo.
- Cuando ya se haya expuesto los conceptos básicos sobre el autocontrol, se mostrará el vídeo de `Canción infantil me tranquilizo`. En el vídeo observarán qué trucos podemos aprender para conseguir mantener el control inhibitorio. Para mantener el autocontrol.
- Después de esto, realizaremos a los alumnos un conjunto de preguntas guía las cuales les ayudarán a comprender mejor el vídeo visto. Con estas preguntas, los educadores detectarán la capacidad atencional y de compresión que muestran los niños. Y también, les guiarán para conocer en profundidad los pasos a seguir para mantener la calma y no dejarnos llevar por los impulsos.
- En la actividad de `control de la ira` vamos a reflexionar sobre cuándo nos sentimos frustrados, con ira o rabiosos, y pensaremos sobre qué nos provoca ese sentimiento y sobre qué podemos hacer para controlar el mismo y conseguir mantener el autocontrol, sin dejarnos llevar por los impulsos. Meditaremos también sobre aquellos momentos que nos hemos dejado llevar por la ira y la rabia qué consecuencias tuvo no controlar nuestra conducta.
- Con la técnica del semáforo aprendemos un truco para mantener el Autocontrol de las Emociones Negativas: Ira, Agresividad, Impulsividad, etc. La Técnica del Semáforo consiste en asociar los colores del semáforo con las emociones y la conducta recomendable. Así pues, enseñaremos a los niños que en el color rojo deberemos parar y controlar nuestra emoción y nuestros impulsos, en el amarillo, tenemos qué reflexionar sobre cuál es la mejor solución para el problema planteado, y en el verde, deberemos implementar el plan diseñado en la fase de reflexión.
- En la dinámica de `¿cómo me tranquilizo?` reflexionaremos sobre las diferentes alternativas para conseguir relajarnos en aquellos momentos que sabemos que debemos tranquilizarnos, controlarnos y pensar detenidamente cuál será nuestro mejor comportamiento.
- En la dinámica, las `marionetas de las emociones`, vamos a representar con las marionetas situaciones en las que nos enfadamos, o no sabemos autocontrolarnos para después representar qué cosas podemos hacer en esa situación para conseguir autocontrolar nuestra conducta.
- En la actividad `dibujando mi emoción`, habrá que dibujar, en un folio, diferentes situaciones específicas de la familia que les hagan sentirse enfadados, con ira, etc, y al lado dibujarán cómo está su termómetro en ese momento. Después, dibujarán también cómo estaría el termómetro cuando han llevado a cabo los diferentes trucos para conseguir el autocontrol.

El tiempo de la actividad será aproximadamente dos sesiones de una hora cada una. Si el grupo es muy grande y muy participativo, puede que se necesite otra sesión para poder desarrollar la misma.

Es importante que durante el transcurso de la actividad, los educadores les hagamos conscientes a los niños de:
- Que todos tenemos sentimientos positivos que nos hacen sentirnos bien y sentimientos negativos que nos hacen sentirnos mal. Si nos fijamos, podemos descubrir qué sentimientos nos hacen sentirnos mal y así podemos pensar en lo qué tenemos que hacer para sentirnos mejor.
`Dominar a otros es la fuerza, el dominio de uno mismo es el verdadero poder`.
Lao tzé.

Patricia Fernández Briz, Psicopedagoga de la Fundación CADAH.

Bibliografía:
Barkley, R. (2011). Niños hiperactivos. Cómo aprender y atender sus necesidades especiales. Guía completa del Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). Editorial Paidós.
Parellada, Mara. (2009). TDAH Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. De la Infancia a la edad adulta. Alianza Editorial.
Orjales, Isabel. (2011). Déficit de Atención con Hiperactividad. Manual para padres y educadores. Editorial CEPE.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Las funciones ejecutivas

Fuente: http://familiaycole.com/2014/09/21/las-funciones-ejecutivas/

 Las funciones ejecutivas
Publicado por jesusjarque el 21 septiembre, 2014

 Las funciones ejecutivas son un conjunto de habilidades cognitivas que están implicadas en el abordaje consciente de la realización de tareas y actividades cotidianas o en la resolución de problemas. Se ponen especialmente de manifiesto cuando se trata de enfrentarse a situaciones novedosas. Su importancia en el aprendizaje escolar es crucial y su funcionamiento inadecuado suele estar presente en los casos de niños con problemas de aprendizaje, problemas de conducta, o en algunos trastornos infantiles como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, los trastornos del espectro autista o el retraso mental. En este artículo les explicó en qué consisten las funciones ejecutivas. Cuáles son las funciones ejecutivas Se habla de funciones ejecutivas en plural porque son diferentes las operaciones mentales que están implicadas en la tarea de resolver situaciones problemáticas. Aunque no existe un consenso entre todos los autores, la mayoría coincide en señalar las funciones que explicamos a continuación. Establecimiento de metas Consiste en la capacidad de establecer, fijar o seleccionar objetivos para la propia acción. El establecimiento de metas suele estar relacionado con una situación problemática. Por ejemplo, cuando alguien se deja las llaves de casa dentro la meta que se establece es cómo volver a entrar en casa. Anticipación Consiste en la capacidad de anticipar las consecuencias de distintas acciones sin necesidad de ponerlas en práctica. Por ejemplo, podemos anticipar la reacción de otra persona si actuamos de una forma determinada o realizamos ciertos comentarios, sin necesidad de llegar a ejecutarlos. Las funciones ejecutivas Planificación La planificación es una de las funciones ejecutivas que consiste en la capacidad para diseñar un plan o desarrollar algún tipo de estrategia que sirva para abordar y resolver alguna situación problemática. La planificación se concreta en el principio de “pensar antes de actuar”. Inicio de la actividad o de las operaciones mentales Esta podría ser la función ejecutiva de puesta en marcha. Es la que permite pasar a la acción o comenzar a actuar. Por ejemplo, un niño sabe lo que tiene que hacer, sabe cómo lo va a hacer, hasta que finalmente se pone hacerlo. Autorregulación y monitorización Es otra de las funciones ejecutivas que consiste en la capacidad de autorregularse, seleccionar las conductas adecuadas y monitorizar la propia acción autoevaluando su forma de actuar. Además, la autorregulación permite adaptar la propia acción a los resultados que se van obteniendo o a las nuevas demandas que se van produciendo. Flexibilidad La flexibilidad es una de las funciones ejecutivas más importantes, ya que permite cambiar el formato de respuesta adaptándolo a las circunstancias, o buscar soluciones y acciones diferentes cuando los resultados no son adecuados. Las personas inflexibles son aquellas que tienen un único patrón de respuesta, a pesar de comprobar que los resultados siguen siendo negativos y no son capaces de generar una nueva forma de abordar los problemas. Memoria de trabajo Es la función encargada de almacenar temporalmente la información necesaria para resolver una situación problemática o una tarea. Es similar a la memoria RAM de los equipos informáticos. La memoria de trabajo suele dividirse en memoria auditiva, llamada técnicamente bucle fonológico; y memoria visuoespacial, denominada técnicamente agenda visuoespacial. Por ejemplo, cuando realizamos una operación aritmética mediante cálculo mental, ponemos en juego la memoria de trabajo. Inhibición La inhibición es una función ejecutiva relacionada con la capacidad de autocontrol. Se manifiesta de diferentes formas. La primera consiste en la inhibición de una respuesta prepotente. Por ejemplo en lugar de leer una palabra, decir el color en la que está escrita. La inhibición también consiste en detener conductas que ya están en marcha ante una orden. Por ejemplo, dejar de dar palmadas cuando se demanda. Y por último también se manifiesta en la capacidad de mantener determinadas conductas a pesar de las interferencias. Toma de decisiones La última de las funciones ejecutivas es la toma de decisiones que consiste en elegir una alternativa de acción junto con los procesos anteriores, es decir establecimiento de metas monitorización, flexibilidad, etc. Situaciones de funcionamiento inadecuado de las funciones ejecutivas Las funciones ejecutivas se van desarrollando a lo largo de la infancia y la adolescencia. Su funcionamiento y maduración adecuados son clave en el rendimiento y en el aprendizaje escolar. Debería ser objeto de evaluación en los casos de necesidades especiales y de dificultades de aprendizaje, porque la mayoría de las veces, requieren estimulación y rehabilitación. Casi siempre hay un funcionamiento inadecuado de las funciones ejecutivas en los casos de trastorno por déficit de atención con hiperactividad, trastorno de aprendizaje no verbal, trastornos del espectro autista, retraso mental o capacidad intelectual límite. Incluso se habla de síndrome disejecutivo cuando su funcionamiento está alterado. Estimular las funciones ejecutivas
 La colección de cuadernos de Estimular y Aprender que tengo publicados en la Editorial Gesfomedia Educación, especialmente los cuadernos “Estimular Más“, están diseñados precisamente para estimular las funciones ejecutivas en niños y niñas desde los 2 a los 16 años.

 Fuentes consultadas
 TIRAPU-USTÁRROZ, J; MUÑOZ-CÉSDEPES, JM y PELEGRÍN-VALERO, C “Funciones ejecutivas: necesidad de una integración conceptual”.
 Revista de Neurología 2002 34(7) pág 673-685
 TIRAPU-USTÁRROZ, J; RÍOS, M.; MAESTÚ, F (2008) Manual de neuropsicología. Barcelona. Viguera Editores.

 Puedes ver unas muestras de los cuadernos en estos enlaces: Muestra del cuaderno estimular y aprender más, nivel 1, para 2 – 4 años. Muestra del cuaderno estimular y aprender más, nivel 2, para 5 años. Muestra del cuaderno estimular y aprender más, nivel 3, para 6-10 años. Muestra del cuaderno estimular y aprender más, nivel 4, para 11-16 años.