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jueves, 7 de agosto de 2014

Mejorar la Atención. 8 Consejos para entrenar su capacidad de atención


Fuente: http://www.educapeques.com/escuela-de-padres/mejorar-la-atencion.html#


Los niños y niñas tienden a distraerse y en ocasiones es complicado conseguir que mantengan la atención durante un tiempo determinado.
Es habitual que familias y educadores se muestren preocupados e incluso desesperados por la falta de atención de los pequeños. Se puede observar como en determinadas actividades parecen estar inmersos en ellas sin distraerse, pero en otras (normalmente las relacionadas con el aprendizaje académico), pierden la atención con frecuencia y facilidad.

La Atención

La atención es un proceso psicológico, que puede definirse como la habilidad de fijar los sentidos en un estímulo especifico durante un intervalo de tiempo determinado, ignorando a todos los demás estímulos. La atención es necesaria para el aprendizaje, mantener la atención nos lleva a la concentración y la concentración al aprendizaje. No se puede aprender nada, si no prestamos atención y nos concentramos en ello.
 Mejorar la Atención. 8 Consejos para entrenar su capacidad de atención

Como es el proceso de Atención

Todas las personas tenemos la capacidad de prestar atención. Los bebés desde que nacen, atienden a estímulos que les resultan novedosos e interesantes. Todas las personas prestamos atención a aquello que nos resulta interesante, hasta que nos aburrimos o cansamos y fijamos la atención en otra cosa diferente.
Los ambientes que rodean a los niños y niñas hoy en día, están cargados de estímulos atractivos, apareciendo una sobreestimulación. Esto hace que quieran prestar atención a todo y pasen de un estímulo a otro sin apenas tiempo para ello. La consecuencia de es que no desarrollan la capacidad de atención, su mente no tiene el hábito de prestar atención detenidamente durante un determinado intervalo de tiempo. Y la cosa se complica cuando los estímulos a los que queremos que atiendan (las tareas escolares), resultan menos atractivos que otros que les rodean.

Desarrollar la capacidad de atención

La capacidad de atención se puede entrenar, es importante desarrollar la creación de un hábito atencional, que les permita detenerse el tiempo suficiente en un estímulo determinado. Esta capacidad les ayudará a centrarse en aquellos estímulos o tareas menos atractivos y es la base de su capacidad de concentración y de sus aprendizajes.
  1. Observa al pequeño e identifica el momento del día en el que está más predispuesto a la concentración. Elige un momento en el que los pequeños estén alera y con energía (evita por la noche o primera hora de la mañana). Estos momentos serán los adecuados para entrenar el hábito de la atención.
  2. Encuentra un espacio adecuado para trabajar la atención. Libre de distracciones y confortable.
  3. Empieza por actividades que requieran estar sentado y un trabajo intelectual,  que le interesen. Comenzaremos a entrenar el hábito por aquellos estímulos a los que atiende de forma natural, puede ser dibujar, leer, recortar, puzles, etc… algún tema que llame su atención (personaje, coches, deportes, dibujos animados, etc.). Haz que realice la actividad y evítale cualquier distracción (tele, ruidos, etc.), ya que si la actividad le interesa, si no aparece otro estimulo se quedara enganchando y aumentara sin darse cuenta y sin esfuerzo su capacidad de atención.
  4. Entrena la capacidad de atención con estímulos auditivos, para ellos son más atractivos y les requieren menos esfuerzo. Puedes usar audio cuentos o leerle tú, hazle escuchar el cuento completo y luego le preguntas sobre el mismo. Aumentaremos la duración de los cuentos poco a poco.
  5. Organízale sus tareas. Para ello divídelas en partes y distribuye tiempos. Los tiempos deben ser cumplidos, por ello es conveniente no excedernos en su duración (si le pedimos que éste 15 minutos realizando una tarea, tiene que aguantar ese tiempo). Poco  a poco iremos aumentando el tiempo de atención.
  6. Intercala descansos entre actividades.
  7. Refuérzale cuando este prestando atención y cuando haya cumplido con los tiempos previstos de atención.
  8. Estimúlale a terminar lo que ha comenzado. A veces abandonan porque se descentran, es importante que termine aunque tenga que hacer un descanso.
Celia Rodríguez Ruiz
Psicóloga y Pedagoga
@Celia_RodrigRu

Cómo manejar la hiperactividad motriz de niños hiperactivos en el aula

Cómo manejar la hiperactividad motriz de niños hiperactivos en el aula

Fuente:http://www.fundacioncadah.org/web/articulo/como-manejar-la-hiperactividad-motriz-de-ninos-hiperactivos-en-el-aula.html

Una de las características más llamativas del niño hiperactivo es, precisamente, la excesiva actividad motora que sobrepasa los límites normales para su edad y su nivel madurativo. Este exceso de actividad motriz se manifiesta normalmente por una necesidad de moverse constantemente y por la falta de autocontrol corporal y emocional. A pesar de ser éste el síntoma más llamativo de todo el trastorno y el que con mayor frecuencia hace que los profesores alerten a los padres.
En la mayoría de los casos la inquietud motora desaparece una vez entrada la adolescencia, mientras que los problemas de atención y la impulsividad persisten hasta la edad adulta.
A pesar de todo, cuando la conducta hiperactiva es muy exagerada puede resultar incompatible con el aprendizaje escolar, llegando a deteriorar las relaciones con el entorno (el profesor, los compañeros de clase, la familia y los amigos).
                 TDAH MANEJAR HIPERACTIVIDAD MOTRIZ
Las conductas hiperactivas más frecuentemente observadas son:
  1. Mueven en exceso manos y pies.
  2. Se implican en actividades peligrosas.
  3. Les cuesta quedarse sentado.
  4. Se retuercen en el asiento
  5. Van de un lado a otro sin motivo aparente.
  6. Corren o trepan en situaciones inapropiadas.
  7. Les es difícil jugar de forma tranquila.
  8. Actúan como si tuviera un motor-"está en marcha".
  9. Hablan en exceso.
  10. Mordisquean, chupan objetos.
  11. Rompen los materiales.
La hiperactividad motriz, es decir, la actividad constante sin un fin claramente definido, es el síntoma más destacado en los niños de 3 a 10 años. Este intervalo de edad, se caracteriza por una actividad motriz gruesa que implica mantenerse en situaciones en las que se espera que permanezca sentado, removerse en el asiento, sentarse sobre un pie, balancearse en la silla, gritar, correr en sitios donde no es esperado hacerlo, dar volteretas o trepar. Se puede decir que durante los primeros 3 años de escolaridad los niños aprenden a "sujetarse" en sus asientos, descargándose a través de una infinidad de movimientos más finos como: rascarse la cara, estirarse el labio, cambiar constantemente de mano para apoyar la cabeza, juguetear con la goma y el lápiz, estirarse la ropa, rascarse el ojo, sentarse sobre uno y otro pie, o volverse a hablar con el de al lado. A partir de los diez años, pasará a caracterizarse por el predominio de una actividad motriz fina, que implicará movimientos en las manos, hablar en exceso, risas, canturrear. En muchos casos, sobre todo en niños a partir de los 9 años, la hiperactividad motriz en el aula ya no se manifiesta con carreras, subirse a las mesas o levantarse constantemente del asiento, sino que es sustituida por excusas constantes para poderse poner en pie como, enseñar una y otra vez la tarea inacabada al profesor, preguntarle una cosa a un compañero, ir a buscar algo a la mochila o sacar punta al lápiz.
En los niños con TDAH se dan dos tipos de movimientos, el movimiento de desplazamiento - levantarse de la silla, saltar, correr? - y el movimiento en el asiento.
El movimiento es una dificultad que normalmente no perjudica a los niños con TDAH ya que el movimiento es algo que favorece la activación cerebral y por lo tanto es algo que necesitan. Este tipo de conductas se tratan de mejorar en todos los entornos, se les dice continuamente que se estén quietos, que paren? porque es una conducta molesta para los demás y sobre todo para los adultos, en este caso para el profesorado. El movimiento en el asiento puede permitirse e incluso, en ocasiones, favorece la ejecución de una tarea, si este movimiento no interfiere en la realización de dicha tarea. Es conveniente dejarle que se mueva, que se levante, que pasee?, pero respecto a este movimiento de desplazamiento, es necesario enseñarle a levantarse en momentos más adecuados ? termina el ejercicio y levántate- o que el movimiento tenga un propósito ? en el aula, ¿puedes levantarte y borrar la pizarra? Se trata de reconducir de una forma más ajustada y adaptativa la necesidad de moverse.
Pautas para el manejo de la inquietud motora
  • Dar un propósito a su necesidad de movimiento
  • Validar al alumno/a más allá de esta característica.
  • Alternar el trabajo que debe realizar en el pupitre con otras actividades que le permitan levantarse y moverse un poco (recoger el material, repartir los cuadernos, avisos fuera de clase?) a los que denominaremos "desplazamientos funcionales".
  • Se trata de darle actividades que supongan para el alumno con TDAH, un "respeto motor" en el momento adecuado, como ir a dar un recado, repartir material, etc.
  • Permitir pequeñas actividades en clase (jugar con el lápiz o la goma mientras escuchan, tomar notas, subrayar cuando leen?etc.).
  • Fomentar la actividad controlada (presentarle la tarea conforme vaya finalizando la anterior, dándole un tiempo para su realización y corrigiéndola inmediatamente.
  • Controlar los estímulos (darle menos cantidad de ejercicios de modo que se centre más en la calidad que en la cantidad.
  • Extinción de la conducta inadecuada. Ignorar movimientos incontrolados y acordar con el alumno una señal que le ayude a la reconducción sin necesidad de llamarle la atención.
  • Evitar que los compañeros imiten o animen al alumno a realizar movimientos inadecuados.
  • Permitir cierto grado de movimiento y murmullo.
  • Ayudarles a destacar en aquello que saben hacer bien.
  • Transmitir calma: hablar despacio, suave, contacto físico, etc.
  • Proporcionarle modelos adecuados de conducta tranquila y reposada.
  • Hacerle tomar conciencia de sus dificultades para estar sentado.
  • Ayudarle a evitar las situaciones que le causan descontrol (las esperas, por ejemplo) mientras no pueda controlarlas.
  • Exigirle autocontrol en la medida de sus posibilidades reales.
  • Entrenarle en autocontrol utilizando auto-registros que le permitan valorar sus progresos.
  • Planificar actividades que involucren el cuerpo en movimiento.
  • Las actividades de enseñanza que fomentan respuestas activas tales como la expresión oral, dramatizaciones, la creación, organización de murales o el trabajo en la pizarra, sirven para ayudar mucho a los alumnos con TDAH.
  • Permitir pequeños intervalos para la actividad física, ya sea dentro de la tarea programada o de forma espontánea sin que interrumpa la actividad principal.
  • No privarlos del recreo o la actividad física.
  • Si corre por los pasillos o escaleras, la estrategia a seguir sería encargarle el cierre y apertura de la clase.
  • Enseñarle a respetar los turnos de participación en tareas grupales.
  • Permitir que realice explicaciones a otros estudiantes. 
BIBLIOGRAFÍA 
"Entender y atender al alumnado con déficit de atención e hiperactividad (tdah) en las aulas"
Departamento de Educación del Gobierno de Navarra (Servicio de Igualdad de Oportunidades, Participación educativa y Atención al Profesorado. CREENA)
Seminario Regional de Orientadores de Centros de Secundaria de la región de Murcia. "Estrategias para el profesorado con alumnado con trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH)".

lunes, 4 de agosto de 2014

Cambio de estrategia: actividades extraescolares que no convienen a niños hiperactivos

Cambio de estrategia: actividades extraescolares que no convienen a niños hiperactivos

Fuente: http://www.fundacioncadah.org/web/articulo/cambio-de-estrategia-actividades-extraescolares-que-no-convienen-a-ninos-hiperactivos.html

 

Muchos niños con TDA-H tienen habilidades especiales, pero no tienen la oportunidad de formarse en ellas porque, por su comportamiento, les echan de todas las clases extraescolares. Eso suele suceder por alguna de las siguientes razones: aunque tienen habilidad, no lo demuestran porque la clase no les motiva, lo que provoca que se aburran y su comportamiento sea peor, se sienten inferiores a sus compañeros/as, están demasiado cansados tras la jornada escolar y no colaboran, el tipo de actividad está diseñada para trabajar en grupo y quizá, en su caso, le resulte muy difícil que pueda portarse bien, el profesor no es capaz de motivar al niño, no le arropa emocionalmente, etc.
Esta situación se agrava cuando, por el horario que tienen, los niños no pueden tomar medicación de apoyo o cuando el efecto de la medicación ya ha desaparecido. Es por ello que, una actividad extraescolar para un niño con TDA-H no debe suponer para él la misma exigencia de autocontrol que en clase.  En aquellas ocasiones en las que sea insostenible la actividad en grupo, es preferible una clase particular con un profesor a solas. De este modo evitamos problemas y se sentirá bien, querido, atendido y competente. En el caso de que le hayan echado de otras actividades y temamos que la situación se repita, debemos pensar bien a qué actividad vamos a apuntarle, enterarnos de las condiciones (número de niños, monitores que se ocupan de ellos, etc.).
                          TDAH ACTIVIDADES EXTRAESCOLARES
Antes de lanzarle a inscribirlo, debemos hablar con el profesor para contarle cómo es nuestro hijo/a y recoger las primeras impresiones. Si consideramos que el profesor parece saber lo que tiene entre manos y creemos que podría funcionar, le apuntaremos. No obstante, podemos utilizar la siguiente estrategia: le decimos al niño que por el momento no hay plaza, pero que le van a permitir que asista un mes para ver si le gusta. De este modo, si al cabo de un mes el profesor nos dice que es muy difícil controlarle, que todavía es demasiado inmaduro para la actividad o que el grupo se está poniendo contra él, tenemos la excusa de sacarle diciendo que ha terminado el mes de ensayo y que nos han dicho que le tendrán en cuenta para las plazas del año que viene. De esta manera, el niño deja de asistir a una actividad que a todas luces no le conviene, pero no se sentirá rechazado. Si por el contrario, el profesor nos dice que las cosas han ido bien y decidimos seguir adelante, podemos comentarle a nuestro hijo/a que hemos tenido suerte y hemos  obtenido una plaza para el próximo trimestre (aunque la realidad sea que ya estaba apuntado desde el principio). Pasado ese tiempo, revisaremos de nuevo la situación.
Actividades extraescolares que hay que evitar con niños hiperactivos
Existen algunas actividades que son perjudiciales para un niño que sufre TDAH, como pasar la tarde con juegos no educativos en el ordenador a o los videojuegos agresivos, ya que presentan las siguientes desventajas:
  • Al no necesitar de la interacción con otras personas, los niños se sentirán aún más aislados, especialmente si ya tienen problemas para relacionarse.
  • La agresividad de algunos de estos juegos puede hacer que el niño relativice las consecuencias negativas de sus acciones.
  • Muchos de estos juegos utilizan un lenguaje demasiado soez que agrava el problema de decir en exceso palabrotas que muchos hiperactivos experimentan.
  • En la mayoría de los juegos comerciales los niños utilizan trucos para salirse con la suya, con lo que aprenden que siempre pueden ganar y se enfadan en exceso si pierden, llegando a empeorar el tono agresivo de su conducta.
Pero no todos los videojuegos son negativos, existen muchas alternativas que ayudan a los niños a desarrollar tanto sus habilidades sociales y de autocontrol como sus competencias académicas. Para ello, se puede consultar a un experto en Psicopedagogía y TICs que ofrezca una lista de opciones lúdico-educativas que cubran las necesidades que presenta el niño o la niña con TDAH.
Actividades que debemos valorar a pesar del agrado del niño
Esto sucede más frecuentemente en aquellos deportes,  en los que se hace más evidente para los compañeros/as y para el propio niño, su falta de habilidad. Por ejemplo si está apuntado a futbol asistiendo unos días entre semana y los sábados se realizan partidos en los que se queda sentado en el banquillo. En este caso el niño no quiere dejar la actividad, no parece tomar conciencia de que está siendo relegado y finalmente comenzará a sufrir por ello. En este caso podemos dejarle realizar la actividad para evitar, en la medida de lo posible, los partidos, poniendo excusas para faltar muchos sábados. También podemos apuntarle en paralelo a otra actividad más adecuada y, una vez que se haya entusiasmado con ella, plantearle que son demasiadas horas con las dos actividades y reducirlas a una.  Lo importante es que valoremos qué le aporta la actividad de forma positiva y de forma negativa. Si el niño no destaca per va feliz, nuestro objetivo de que la actividad sirva para mejorar su autoestima no se cumple, pero sí el objetivo de que disfrute de algo que le gusta. Sin embargo, si consideramos que el niño recibe muchos mensajes de incompetencia, debemos estudiar la forma de que lo deje.
La dificultad en dejar de hacer la actividad
Ordenador, televisión, videoconsolas: problema, "siempre es el momento de hacerlo, nunca es el momento de dejarlo". Estas actividades pueden servir de motivación si se permiten hacer inmediatamente después de realizar una tarea poco gratificante (deberes, estudio, etc.). La dificultad está en dejar de hacerlas, pudiendo dar lugar a una rabieta o reacción desmesurada cuando llega el momento de terminar. Por ello no conviene realizar este tipo de actividades antes del estudio o los deberes porque les va a resultar mucho más complicado apagar y dejar de hacer algo gratificante para a continuación empezar una tarea mucho menos apetecible, lo que puede dar lugar, en el mejor de los casos, a retrasar el inicio de la tarea escolar, y en el peor de los casos, una explosión de rabia que dificulta todavía más el poder empezar, mantener y terminar la tarea escolar.
Esto se explica fácilmente por la dificultad en la regulación emocional, la dificultad para generar motivación, la dificultad para ver más allá del momento presente. Les invade el bienestar que sienten jugando, viendo la tv o en el ordenador, les invade el aburrimiento y el malestar al tener que empezar a hacer los deberes, en esta situación totalmente colapsado por la intensidad emocional, es incapaz de percibir las consecuencias de no estudiar para el examen, lo que le lleva a no querer apagar la televisión y no querer empezar a hacer la tarea escolar.

BIBLIOGRAFÍA
Aller, M. y col. Todo sobre el TDAH. Guía para la vida diaria. Publicaciones Altaria 2013.
Orjales, I. TDAH, elegir colegio, afrontar los deberes y prevenir el fracaso escolar. Ediciones Pirámide 2012.